Philips y Qualcomm se unen para llevar el IoT a la atención sanitaria

A comienzos de septiembre, Philips y Qualcomm han anunciado que colaborarán para desarrollar un ecosistema del Internet de las cosas para la atención sanitaria. La noticia es especialmente interesante en la situación actual en la que cada vez más gobiernos de todo el mundo se quejan del elevado coste de los sistemas de atención sanitaria y alertan de las dificultades de costear su funcionamiento a largo plazo. Según numerosos expertos, la implantación del Internet de las cosas en la atención sanitaria podría reducir su coste y ofrecer una solución a la incertidumbre actual. En este artículo, te explicamos cómo.

 Philips y Qualcomm se unen para llevar el IoT a la atención sanitaria

Miles de millones del gasto anual en atención sanitaria se debe a ingresos recurrentes de pacientes que, en muchos casos, podrían evitarse. En su mayoría, estos ingresos son de pacientes con enfermedades crónicas, como la diabetes, que acuden al hospital debido a diversas complicaciones relacionadas con su enfermedad. Ahora, compañías como Philips y Qualcomm pretenden combinar el uso de potentes redes de computación en la nube con los dispositivos conectados al Internet de las cosas para evitar muchos de esos ingresos llevando la atención sanitaria allá donde se encuentre el paciente.

Qualcomm Life ha desarrollado una red abierta de dispositivos denominada 2Net, además de una una serie de dispensadores de medicación, biosensores y medidores de glucosa conectados para el cuidado personal. Por su parte, Philips ha desarrollado HealthSuite, una plataforma abierta basada en la nube que permite monitorizar los signos vitales de los pacientes en todo momento y a distancia mediante el uso de dispositivos conectados a Internet. La información recogida se almacena en la nube, en donde puede ser consultada tanto por el paciente como por su médico en tiempo real y es analizada en busca de patrones o tendencias para alertar con tiempo de cualquier posible problema detectado. Al tener acceso en tiempo real a la información de sus pacientes, los médicos pueden consultar con especialistas cualquier cosa que detecten e incluso ajustarles la medicación, evitando, así, un futuro ingreso del paciente.

La combinación de ambas innovaciones dará lugar a un ecosistema escalable y masivo de atención sanitaria portátil e inmediata, que acompañará a estos pacientes en todo momento allá donde vayan.

Price Waterhouse Coopers (PWC) sugiere que el mercado de la atención sanitaria conectada crecerá hasta alcanzar los 61 millones de dólares en 2020, lo que supondría un aumento de un 33% anual.

Paralelamente, el mercado de los dispositivos de atención sanitaria conectados crecerá hasta alcanzar los 14.000 millones de dólares y el de los servicios conectados podría llegar a alcanzar los 45.000 millones de dólares. Teniendo en cuenta las cifras actuales de ambos mercados, eso supondría un aumento anual de un 37% y un 31%, respectivamente.

Según un artículo de Forbes, las cifras de PWC podrían resultar conservadoras, teniendo en cuenta que la mayoría de los países desarrollados empiezan a ser conscientes de que, para poder contar con un sistema de atención sanitaria sostenible, invertir en prevención para mantener la salud es tan importante como tratar las enfermedades una vez que aparecen.

En este sentido, los dispositivos de atención sanitaria conectados permiten a los pacientes y a sus médicos hacer un seguimiento de su estado de salud en tiempo real, promoviendo así el autocontrol del propio paciente y una atención constante y más personalizada por parte de su médico. Esta atención remota es especialmente útil en el caso de pacientes con enfermedades crónicas, al permitir detectar y evitar a tiempo numerosos problemas recurrentes que son inherentes a su enfermedad.

En este sentido todo el mundo gana, dado que los pacientes reciben una mejor atención y consiguen evitar numerosos problemas de salud, al tiempo que se reduce el coste de la atención sanitaria y se descongestiona un poco la atención in situ en los centros de salud y hospitales, al evitarse un elevado número de visitas a urgencias e ingresos.

Otro ejemplo de dispositivo es el Healthkit de Apple, que ya se empezado a probar en algunos hospitales de los EE.UU. y cuenta con diversas aplicaciones compatibles en la App Store.

No cabe duda de que el Internet de las cosas aplicado a la atención sanitaria abrirá en los próximos años un importante y lucrativo nicho de mercado al que numerosas empresas querrán sumarse.

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