Técnica de transformación celular

Según un artículo publicado este mes en The New York Times, biólogos de la Universidad de Harvard han convertido células del páncreas de un ratón en las células productoras de insulina que son destruidas en la diabetes, lo que sugiere que las barreras naturales existentes entre los tipos de células del cuerpo podrían no ser tan inmutables como se creía.

Este y otros experimentos recientes plantean la posibilidad de que las células sanas de un paciente se puedan transformar en el tipo de célula perdida por una enfermedad, ofreciendo una cura más sencilla y barata que las controvertidas propuestas relacionadas con las células madre.

El nuevo campo depende de la captura de unas proteínas especializadas, llamadas factores de transcripción, que controlan que conjuntos de genes están activos en una célula y, por tanto, qué propiedades poseerá la célula. Se cree que cada tipo de célula tiene un conjunto especial de factores de transcripción.

El año pasado, un biólogo japonés llamado Shinya Yamanaka, mostró que insertando cuatro factores de transcripción en una célula adulta podría devolverla a su estado embrionario.

Ahora, con una variación de esta técnica, un equipo dirigido por Qiao Zhou y Douglas A. Melton, de Harvard, ha identificado tres factores de transcripción activos en las células beta productoras de insulina del páncreas.

Los científicos introdujeron los genes de estos tres factores en un virus que infecta otro tipo de células pancreáticas, conocidas como células exocrinas. En ratones convertidos en diabéticos por medio de un fármaco que elimina las células beta, las células exocrinas transformadas generaron insulina, proporcionándoles “una mejora significativa y de larga duración” en su estado de enfermedad. Los investigadores informaron del avance en la revista Nature.

Todavía faltan muchos pasos antes de que la técnica se pueda utilizar en humanos.
Además de producir insulina, las células exocrinas transformadas adoptaron la apariencia de las células beta y dejaron de fabricar las proteínas típicas de las células exocrinas. Sin embargo, no se reorganizaron en las estructuras pancráticas, conocidas como islotes, que suelen formar las células beta, de ahí que los investigadores afirmen haber creado únicamente “células que se parecen mucho a las células beta”.

Fuente: New York Times