Rejuvenecer tejidos musculares

Según este artículo publicado este mes en Technology Review, una nueva investigación de la Universidad de California, Berkeley, indica que la manipulación de células madre en músculos viejos puede devolver la juventud al tejido envejecido. Los científicos alteraron la actividad de una ruta molecular para hacer que las células madre de los tejidos viejos produjesen nuevas fibras musculares a niveles comparables a las células madre de los jóvenes. Estos resultados, según ellos, podrían conducir algún día a novedosas terapias para enfermedades relacionadas con el envejecimiento como el Alzheimer o el Parkinson, así como para revertir el efecto de atrofia por envejecimiento.

“Cuando no ejercitamos, yendo al gimnasio o corriendo tras un bus, los músculos siempre se dañan y son reemplazados con le tiempo por las células madre de los músculos”, señala Irina Conboy, profesora ayudante de bioingeniería e investigadora del Berkeley Stem Cell Center. “Pero cuando nos hacemos viejos, la muerte celular es más rápida que la sustitución celular”. La pérdida de masa muscular se produce también por una serie de enfermedades, como el cáncer o la distrofia muscular. Por ello, las compañías farmacéuticas han estado intentando descubrir nuevos tratamientos que potencien el desarrollo de la masa muscular sin los efectos dañinos de los esteroides anabólicos.

En investigaciones anteriores, el equipo de Conboy descubrió que las viejas células madre, colocadas en cultivos con tejido muscular y sangre jóvenes, eran capaces de producir células nuevas a mayor velocidad. Y a la inversa, colocar células madre jóvenes en tejido muscular y sangre ancianos ralentizó la producción de nuevas células. Conboy razonó que las células madre debían recibir diferentes pautas químicas durante la juventud que en la vejez y, por tanto, identificando y manipulando dichas pautas se podría devolver con éxito la juventud a un músculo anciano.

En su nuevo estudio, publicado en la edición en línea de la revista Nature, Conboy y su equipo descubrieron que los músculos viejos producen unos niveles elevados de una molécula llamada TGF-beta, que se sabe inhibe el desarrollo de la musculatura. Posteriormente, los investigadores mostraron que es posible invertir los efectos deteriorantes de la TGF-beta bloqueando su ruta en ratones viejos.

Fuente: