Intervenir el corazón sin detener sus latidos

Arreglar un corazón es complicado. Algunos procedimientos se deben realizar en un órgano estático, por lo que es necesario detener el corazón y conectar al paciente a una máquina de derivación cardiopulmonar, pero detener el corazón incrementa el riesgo de daño cerebral. Ahora, según un artículo publicado este mes en Technology Review, investigadores de la Universidad de Harvard y el Children’s Hospital Boston están probando un sistema robótico que podría ayudar a los cirujanos a realizar reparaciones comunes en las válvulas mientras el corazón sigue latiendo. El sistema utiliza imágenes de ultrasonidos 3D para predecir y compensar el movimiento del corazón de modo que el cirujano pueda trabajar en la válvula mitral de un paciente mientras se mueve.

“Sabemos reparar válvulas, pero lo que los pacientes y los médicos quieren es una recuperación más rápida”, señala Marc Gillinov, cirujano cardíaco de la Cleveland Clinic, que no participo en la investigación. Un paciente puede tardar dos o tres meses en recuperarse de una operación a corazón abierto; si no fuera necesario detener el corazón, el tiempo de recuperación disminuiría considerablemente. Por otra parte, realizar la operación en un corazón que está latiendo, proporciona al cirujano feedback instantáneo acerca de la eficacia del procedimiento. “Sabrías mientras lo haces si la válvula está funcionando bien o no”, señala Gillinov.

Es más, Robert Howe, profesor de ingeniería de Harvard, señala que una serie de estudios indican que detener el corazón puede dar lugar a deficiencias cognitivas a largo plazo, y que los ancianos y las personas delicadas en concreto no siempre responden bien a las máquinas de derivación.

Por eso espera que su sistema logre que la cirugía coronaria sea más segura.

A diferencia del método tradicional de reparación de la válvula mitral, el procedimiento de Howe no precisa abrir el corazón. En su lugar, una aguja hueca se inserta en el órgano. La aguja se utiliza para introducir unas pequeñas anclas en el interior del corazón y fijarlas al tejido que rodea la válvula mitral. A continuación, se puede tirar de todas las anclas a la vez con hilo de sutura para disminuir el tamaño de abertura de la válvula. “El reto, en este caso, es ese [fijar las anclas] debemos rastrear dónde se encuentra el tejido coronario, mientras el corazón se mueve de forma continua”, señala Howe. El equipo de Howe optó por utilizar ultrasonidos 3D para visualizar el movimiento del corazón porque con otras técnicas de formación de imágenes, como el vídeo, las estructuras internas del órgano quedarían ocultas por la sangre circulante.

Los datos de las imágenes de ultrasonidos 3D se analizan con un software especial desarrollado por los investigadores. El software puede predecir dónde estará el tejido coronario con unos 70-100 milisegundos de antelación, pudiendo ajustar así la posición de la punta de la herramienta quirúrgica. Los sensores de la herramienta también detectan si ésta entra en contado con el tejido. “Podemos detectar con rapidez si las cosas se desvían mucho de la previsión y tirar [del instrumento] para sacarlo de en medio”, señala Howe.

Fuente: Technology Review


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