Borrar recuerdos dolorosos

Las investigaciones con ratones sugieren que puede ser posible borrar recuerdos dolorosos concretos.

La investigación, publicada en la revista Neuron, señala que amplificando una sustancia química en el cerebro de los ratones y disparando, a continuación, el recuerdo del animal se pueden borrar únicamente esos recuerdos concretos. Aunque el estudio se hizo en ratones genéticamente modificados para reaccionar as la sustancia química, los resultados indican que, algún día, podría ser posible desarrollar un fármaco para eliminar recuerdos concretos a largo plazo, algo que podría ser de gran ayuda para los que padecen de fobias o trastornos de estrés postraumático.

Durante más de dos décadas, los investigadores han estado estudiando esta sustancia química, una proteína llamada alpha-CaM kinasa II, para averiguar su papel en el aprendizaje y la consolidación de la memoria. Para entender mejor la proteína, hace unos años, el neurobiólogo Joe Tsien, del Medical College of Georgia, en Augusta, creó un ratón en el que podía activar o inhibir la sensibilidad a la alpha-CaM kinasa II.

En los últimos resultados, Tsien observó que cuando los ratones recuperaban recuerdos lejanos mientras había una sobreexpresión de la proteína en sus cerebros, la combinación parecía borrar selectivamente dichos recuerdos. Primero, Tsien y sus colaboradores pusieron los ratones en una cámara donde los animales oían un tono; luego, seguido del tono les aplicaron una descarga eléctrica suave. Como resultado, los ratones realizaron la siguiente asociación: la cámara es un mal sitio y el tono anticipa cosas desagradables.

Un mes más tarde –tiempo suficiente para asegurarse de que el recuerdo a largo plazo de los ratones se había consolidado–, los investigadores colocaron a los ratones en una cámara totalmente diferente, con una sobreexpresión de la proteína, y volvieron a hacer sonar el tono. Los ratones no mostraron miedo ante el sonido asociado a la descarga, pero los mismos ratones, al ser introducidos una vez más en la cámara original, mostraron la clásica respuesta de temor. En efecto, Tsien había borrado una parte del recuerdo (la asociada con el tono) dejando la otra (la de la cámara) intacta.

Tsien señala que aunque no es posible trasladar estos métodos a un entorno clínico, el trabajo identifica un posible enfoque terapéutico. “Nuestro trabajo demuestra que es factible inducir el borrado de un recuerdo de forma selectiva”, añadió.

Fuente: Technology Review