BioVolt: un cargador de teléfono no eléctrico

Una bacteria que masca hierva podría cargar los teléfonos en zonas rurales

Según un artículo publicado esta semana en Newscientist.com, un cargador de teléfonos que funciona con bacterias podría ser la solución a las zonas que carecen de red eléctrica en los países en vías de desarrollo.

En la Uganda rural, por ejemplo, menos del 1% de los hogares tienen acceso a la red eléctrica y sus habitantes suelen utilizar baterías de coche para tener luz y cargar los dispositivos eléctricos.

Para resolver este problema, un equipo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Boston, EEUU, ha diseñado una pila de combustible microbiano (MFC) que funciona con residuos de plantas. Su prototipo ganó el primer premio de 5.000 dólares en un concurso llamado MADMEC, patrocinado por Dow Chemical con el fin de fomentar nuevos usos de materiales que permitan fuentes de energía alternativas.

Las MFC producen electricidad a partir de los electrones liberados al alimentar bacterias con azúcares, almidón y otros materiales orgánicos. Sus posibilidades son numerosas en muchos campos: desde plantas de tratamiento de aguas residuales que funcionen con los sedimentos que procesan, a hacer que funcione un reproductor MP3 como el presentado por Sony en agosto, etc.

El prototipo BioVolt del MIT funciona con un combustible menos refinado que el de Sony, ya que la bacteria digiere la celulosa de residuos vegetales. Pero para que las MFC puedan competir en los países en vías de desarrollo, deben ser más baratas. La mayoría de las MFC utilizan platino como catalizador para combinar el oxígeno con los electrones e iones hidrógeno del agua, como parte de la reacción electroquímica que produce energía. “Nosotros estamos utilizando un catalizador que no es de platino y eso nos permite reducir el coste”, señala Gerardo la O’, miembro del equipo.

Actualmente, BioVolt está en proceso de patentar su catalizador y no quiere divulgar de qué está hecho, pero el equipo afirma que es lo suficientemente barato como para que un dispositivo cueste solo unos 2 dólares en piezas.

De momento, llevaría unos 6 meses cargar la batería de un teléfono con BioVolt, pero según la O’, un mayor refinamiento del catalizador y el diseño debería incrementar unas 100 veces la salida.

Fuente: New Scientist


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