Análisis de células cancerígenas para determinar tratamiento

En un nuevo ensayo clínico de cáncer de próstata, los científicos capturarán las células tumorales en circulación por la sangre de los pacientes, las analizarán utilizando un microchip especializado y utilizarán los resultados para intentar predecir lo bien que responderá el paciente a un fármaco. El ensayo refleja una nueva fase de medicina personalizada para el cáncer, posibilitada por las tecnologías de microfluidos capaces de aislar escasas células cancerosas y detectar cambios muy pequeños en la expresión génica. Los médicos esperan que estos chips se puedan convertir, finalmente, en parte de la rutina de la atención clínica para el cáncer. “Necesitamos ser capaces de elaborar un perfil del tumor en el momento de decidir sobre el tratamiento”, señala Howard Scher, director del Servicio de Oncología Genitourinaria del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, en donde se realizará el ensayo.

El estudio se centrará en hombres con una forma de cáncer de próstata difícil de tratar y que no hayan respondido a otras terapias. Los cambios en la expresión génica podrían ayudar a determinar si un fármaco específico será eficaz. Por ejemplo, si un paciente tiene unos niveles elevados de un receptor para hormonas andróginas, es más probable que un fármaco que inhiba la señalización de ese receptor funcione bien. “Queremos saber por qué no responden a una terapia y qué otras terapias les irían mejor”, señala Martin Fleisher, director del Departamento de Laboratorios Clínicos de Sloan.

La eficacia de diferentes fármacos para el cáncer puede variar en función de las características moleculares del cáncer, como la presencia de cierta hormona o mutación genética. Los médicos ya realizan algunos análisis moleculares del tejido canceroso para seleccionar los mejores fármacos para un paciente. La herceptina, por ejemplo, se utiliza para tratar el cáncer de mama en mujeres que tienen una proteína concreta en sus tumores. Y los pacientes con cáncer de pulmón que tienen una mutación en el gen para el receptor del factor del desarrollo epidérmico son más propensos a responder a un fármaco llamado Iressa que los pacientes que no tienen esta mutación. Sin embargo, estos tratamientos se eligen basándose en el análisis de las biopsias de los tumores, algo que no siempre es posible.

El análisis de las células tumorales en sangre presentas dos dificultades principales. Las células tumorales se encuentran en concentraciones muy bajas en la sangre (alrededor de 1 entre 10 millones), lo que dificulta su aislamiento. Y los números pequeños de células hay que analizarlos en pequeños volúmenes. En el último año, los científicos de Sloan, entre otros, han desarrollado formas de capturar estas céluas utilizando anticuerpos que detectan un marcador molecular presente únicamente en las células cancerosas.

En el nuevo estudio de Sloan, los científicos se enfrentan a un problema aún más complejo: detectar las diferencias en la expresión génica, en lugar de una mutación genética concreta, como la relacionada con la respuesta al fármaco Iressa en el cáncer de pulmón. Scher y sus colaboradores utilizarán un chip microfluídico fabricado por Fluidigm, una compañía del sur de San Francisco, California . El ADN de cada célula se filtra en uno de los 96 canales diminutos que hay en un lado del chip, mientras que los reactivos fluyen por los 96 canales hacia el otro lado. Un preciso sistema de tuberías combina, a continuación, las moléculas en diferentes combinación, generando unas 9.000 reacciones simultáneas. Cada reacción tiene un volumen de apenas nanolitros, en lugar del volumen de microlitros típico de la mayoría de los dispositivos fluídicos comerciales. El chip, que cuesta unos 300 dólares, puede detectar diferencias en la expresión génica extremadamente sutiles.
Los investigadores planean analizar niveles de unos 30 genes en cada pacientes, incluidos los genes que participan en la producción de testosterona y la señalización celular.

La tecnología de microfluídos se podría utilizar también para examinar otras propiedades de las células tumorales. Los científicos podrían buscar cambios en la expresión génica que sugieran que un cáncer tiene metástasis o si un tumor ha evolucionado hacia mutaciones específicas que lo hacen resistente a fármacos concretos.

Fuente: Technology Review