Plan Ibarretxe

¿Le conviene a los vascos el Plan Ibarretxe? ¿Tiene realmente el pueblo vasco conciencia de lo que podría conllevar su independencia llevada al extremo hasta sus últimas consecuencias? algunos euroresidentes nos han escrito correos con estas preguntas como fondo de sus reflexiones.

El Plan ibarretxe, una temeridad política

Dadas las circunstancias históricas, políticas, institucionales, legales… lo que incumbe a los vascos no es sólo cuestión de los vascos. Y aunque algunos piensen que lo es, según algunas encuestas una mayoría del pueblo vasco se expresa en contra del Plan. Cuestión no superflua dado que una iniciativa tan arriesgada y de tal envergadura, de plantearse políticamente, debía en principio suscitar entre los ciudadanos un apoyo mucho más generalizado, de lo contrario estaríamos hablando de temeridad política.

La cuestión vasca en la historia reciente

Históricamente todos somos conscientes de que España sufrió – no únicamente los vascos- una dictadura de cuarenta años que fue traumática se mire por donde se mire. Pero durante esos cuarenta años “Euskadi” (las vascongadas por aquel entonces) consiguió la renta por habitante más alta de toda España sobre la base de una industria únicamente competitiva en el marco del mercado proteccionista español. Su Banca creció en el territorio español, captó ahorros de toda España y posibilitó -junto a los otros bancos- una inversión muy importante a la hora de consolidar una industria pesada que en sus orígenes sólo era viable en el marco proteccionista español.

Durante la transición política española, la cuestión vasca fue una de las más desestabilizadoras del proceso político que nos llevaría finalmente a la democracia. Su contribución a la joven democracia española fue extraordinariamente negativa y distorsionadora no solo en términos de vidas humanas, que ya de por sí sería más que suficiente para zanjar el tema.

Euskadi en Europa pero sin España

Pero llegado el caso de que una parte de la sociedad vasca finalmente consiguiera sus propósitos… ¿Podría Euskadi hoy vivir sin España? Esta es la cuentión que quizás no se ha transmitido con claridad a los ciudadanos vascos. Sólo si España apoyara a Euskadi en la Unión Europea (sin vetarle) , sólo si no se cerraran los mercados españoles, la economía vasca sería viable. Algunos economistas debían hacer números serios de lo que representaría el colapso en términos de empleo, paro, pérdida de riqueza del pueblo vasco… una situación de aislamiento.

Sin duda, que la Real Sociedad y el Bilbao puedan jugar contra el Real Madrid y el Barcelona es divertido. No obstante, si la estrategia es provocar un debate sobre el tema convendría traer a la arena aquellas razones sustanciales que realmente se superponen estrechamente con los intereses del pueblo vasco. Si el pueblo vasco rechaza España y los españoles, estos tendrían el derecho legítimo de defender sus intereses hasta sus últimas consecuencias.

Sociedad rural o el Guggenheim

El aislamiento económico, político y cultural de la sociedad vasca le llevaría a una auténtica ruralización social aniquiladora de una gran parte del sueño vasco que se quiere proyectar con muchos de sus proyectos de una imagen moderna (por ejemplo el Guggenheim, muy lejano a estos planteamientos) e integrada en la cultura de Europa. Es difícil pensar que Euskadi sea una buen socio europeo, cuando tras siglos de unión con España plantea su independencia a través de métodos violentos, en contra de una parte sustancial de la propia población vasca.

Es dudoso que Euskadi sea un buen socio de la Unión Europea si con intereses tales como compartir una lengua, un mercado y lazos históricos de siglos se arremete con violencia en el marco de una democracia y en contra de la mitad del propio pueblo vasco. El desatino de Ibarretxe y del Partido Nacionalista Vasco es realmente increible.

Un plan apoyado en contra de la mitad del pueblo vasco y apoyado por los violentos

Un planteamiento como el del Plan Ibarretxe puede ser una tentación para los intereses más materiales del resto de los españoles, pero quizás mucho menos tentador para los vascos si son capaces de ver sus interes más allá de la demagogia de una irresponsable minoria. Todo esto sin mencionar un proceso político avalado por la violencia y las muertes provocadas en el marco de nuestra democracia por el terrorismo etarra.

La reválida de Zapatero

Ibarretxe debió retirar su Plan desde el mismo día que su viabilidad sólo era posible con el voto de los radicales y violentos. No sabemos cual es la estrategia de Zapatero en este tema, lo cual ya de por sí es grave frente a la deseable claridad que el PP mostró permanentemente sobre esta cuestión. Zapatero tiene su reválida como Presidente del Gobierno en este tema. Y el exámen, si nos atenemos a los gestos, no va bien.

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