La Iglesia y el Gobierno

Una institución con dos mil años de historia y que ha sobrevivido a los mil vaivenes de la historia debe merecer la atención y prudencia del Gobierno. Esto lo entendió perfectamente el ministro José Bono un ejemplo de convivencia inteligente en las relaciones Iglesia – Gobierno. Bono llegó a tener en Toledo como Primado de España, en su etapa de de Presidente de la Comunidad de Castilla – La Mancha, a un obispo muy inteligente como don Francisco Álvarez. Los dos sobrevivieron.

Los buenos oficios de Bono quizás le hagan falta a Zapatero. Empieza a haber dudas de que se comprenda desde el Gobierno cuál es la política correcta en esta relación. No es que estemos defendiendo ninguna opción, sí estamos advirtiendo que la ingenuidad o inexperiencia del Gobierno sólo puede conllevar a una mayor enfrentamiento en sus relaciones Iglesia, con un coste nada despreciable para este país.

Bien es cierto que la Iglesia Católica quizás no pasa por buenos momentos. En menos de una semana Monseñor Rouco Varela se ve en la tesitura de administrar la ambigua postura del obispo de San Sebastián, las críticas del Papa o la actitud beligerante y partidista de la COPE como telón de fondo. Y lo que puede ser peor, a estas alturas nadie duda que la Iglesia es el mejor aliado del PP, reforzando una opción ideológica de la Iglesia, claramente decantada a través de la COPE.

La iglesia no debería asumir arrogancias dogmáticas ante la legitimidad de un gobierno democrático.

Pero, igualmente, un gobierno que desestima su influencia social y su capacidad histórica para sobrevivir puede cometer un error político importante.

Rouco Valera tiene fama de ser un elitista ideológico. Más que idelología, la Iglesia debería volver su mirada al pueblo, a los inmigrantes, al acoso escolar, la debacle de cierto sector juvenil… Hace falta el estilo de la «vía Tarancón» del que ya quedan pocos obispos y con los que un gobierno socialista tendría un diálogo más fácil y la propia Iglesia podría reforzar un papel que claramente es inteligente y procedente situarse por encima de las opciones partidistas. Rouco Varela quizás era una buena opción con un Partido Popular en el Gobierno. Pero las cosas han cambiado. La Iglesia necesitaría más un «estilo Victorio Oliver» u otros obispos de la línea taranconiana. Más sociedad, menos medios de comunicación.

Todos los españoles pierden con unas relaciones Iglesia – Gobierno muy deterioradas. La Iglesia tiene una significativa influencia en determinados ámbitos sociales que puede ayudar a radicalizar la postura de estos en temas en los que merecería la pena ejercer en favor de una vía conciliadora activa, lejos de la crispación que se promueve y que diríamos, va en contra de una «doctrina» de la Iglesia deseada por muchos y de los intereses de la población y del Gobierno en general.

La Iglesia tiene derecho a enfrentarse abiertamente a una opción política pero debería ser consciente de que su conflicto puede ser poco fructífero. Hay cada vez mayor alejamiento de muchas capas de la población que ven en la Iglesia una intolerancia irracional y escasamente consecuente que trae a la memoria etapas de un pasado histórico no siempre plagado de aciertos. También los ciudadanos pierden. Recordemos las instituciones educativas que dirigen o el valioso patrimonio que está en sus manos. Y las sensibilidades de muchos.

La Iglesia debería recurrir a la virtud de la humildad. El Gobierno a la diplomacia.


Rouco y los medios

Oliver con los inmigrantes

4 Respuestas

  1. Anónimo 19 años ago
  2. Anónimo 19 años ago
  3. Anónimo 19 años ago
  4. Alberto 15 años ago

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