Cómo poner un tornillo

Siempre tenemos que clavar un tornillo en algún sitio (ej. un tablero o superficie de madera). Quizás sea una de las tareas más comunes y frecuentes del bricolaje. Sí, muy fácil pero cuando tenemos que clavar un tornillo o una púa pequeña o mediana, acabamos con los dedos hechos polvo del martillazo, por no hablar de otros desperfectos. Vamos con el truco.

Poner un clavo, tornillo o pua pequeña

El truco para clavar un tornillo es:

1. Cogemos un trocito de algún envase plastificado o de cartón semiduro (por ejemplo los envases de los huevos).

2. Fijamos el tornillo clávandolo en un pequeño trocito del material del envase, de tal forma que se sostenga.

3. Situamos el clavo en el sitio que tenemos que introducirlo, clavándolo. Dado que se sujeta fácilmente, lo golpeamos con el martillo un poco y ya queda sujeto a la superficie.

4. Cuando ya se ha enganchado a la madera, tablero, etc. se rompe con unas tijeras el material de sujeción, quedando libre el tornillo para ser clavado hasta la cabeza.

Si el tornillo, clavo, o púa es de mayor tamaño -y sigue siendo difícil sujetarlo-, la misma solución se puede intentar con los dientes de un peine. Esto es, introduciendo el tornillo entre los dientes, y una vez sujeto tras golpearlo un poco, se retira el peine y se acaba de introducir.

¡ Y adiós dedos chafados!

Cómo atornillar fácilmente

Cuando el tornillo se resiste a la hora atonillarlo da buen resultado un remedio casero: se saca, se le unta un poco de jabón, aceite, vaselina, etc. Se deslizará mucho más fácilmente. Lo mismo se puede aplicar con cualquier objeto que necesitemos introducir (clavo, etc).

Ver también Cómo sacar un tornillo.