El biombo o cómo dividir espacios sin tener que construir

Miércoles de nuevo, últimamente se me pasan volando los días y de nuevo me toca publicar :D. Nuestro protagonista de hoy es el biombo, esa pieza que se mueve entre el mobiliario y los filtros espaciales, incluso lo usamos de herramienta divisoria, muchas veces es la solución más sencilla y eficaz para un cambio de uso en un mismo espacio, y nos evitamos así el tener que construir un tabique, rediseñar el espacio por completo con sus circulaciones y accesos, ¿alguna vez lo habíais pensado lo qué implica realmente el transformar un espacio? yTransformación, diseño, circulaciones, ergonomía y confort, éstas son algunas de las cosas por las que deberíamos pedirle ayuda a los profesionales ;).

Pero bueno, de eso podemos hablar en otro momento, hoy nos centramos en los Biombos. ¿Sabíais que es una palabra japonesa que significa “protección contra el viento”? (yo no la verdad), ya sabemos cual fue su primer uso, lo que me hace pensar cómo ha evolucionado hasta convertirse en una pieza que en la mayoría de los casos no se utiliza para eso.

Sus usos principales hoy en día son dividir el espacio y ocultar, ya sea por diferencia de uso o por privacidad, pero su característica más importante para mi es podemos utilizarlos como generadores de percepción, me explico :), por suerte hoy en día podemos hacer en cualquier material casi cualquier cosa, y el mundo del biombo es muy interesante en éste aspecto, podemos escoger/diseñar un biombo traslúcido que permita percibir lo que hay detrás sin dejarlo ver, eso genera curiosidad e intriga espacial, porque aunque no queramos nuestro instinto es algo “cotilla”. Por otro lado, si colocamos un biombo permeable, metálico por ejemplo, en retícula, aunque nos permita ver lo que hay detrás nos genera una sensación de división inmediata, por lo que entendemos que tras cruzarlo, estaremos en “otro” espacio, sin salir del espacio en el que nos encontramos.

¿No os parece interesante? A mí desde luego SI. Con otra ventaja que su uso es muy flexible, igual que lo colocamos, lo podemos quitar.

Si hablara de todos los materiales que podemos utilizar no tendría mes para terminar el post, asique mencionaré algunos de los que más me gustan, por temas de percepción me decanto por elementos traslúcidos, cómo metacrilatos, vidrios y telas traslúcidas, con bastidores tanto metálicos cómo de madera. Por otro lado los biombos reciclados me parecen muy buena idea, podemos reutilizar puertas y ventanas de madera antiguas colocarles unas visaras y ¡tachán! ya tenemos un biombo genial.

Su diseño es súper variado, podemos encontrar desde biombos antiguos hasta diseños más modernos o como os comentaba en el párrafo anterior reciclar elementos para diseñar uno. Los diseños modulares y geométricos me encantan, y si van generando diferentes filtros o retículas más, ¡¡en un mismo objeto un sinfín de sensaciones!!

Para acabar comentar que no sólo debemos utilizarlos para separar, son una herramienta de decoración muy potente, podemos colocar imágenes sobre ellos, o colocar espejos que multipliquen el espacio, usarlos cómo cabecero de la cama, y porqué no, para su uso más primigenio, quitar el aire de nuestra mesa del jardín.



¿Y vosotros, utilizáis biombos? ¿Algún uso más? 


Muaaaaka!