Lastres de Jorge Roelas

Comenzaron con retraso. El teatro estaba lleno. El grupo de cinco personas que estaba a mi izquierda comentaban orgullosos “Y fíjate, estreno nacional!”. Al chico se le llenaba la boca, “ESTRENO NACIONAL”. Yo después de haber vivido algunos estrenos nacionales me daba miedo. Siempre lo he pensado, el teatro es como el vino. 

Los técnicos estaban inquietos. Me dio la sensación de que algo podía haber pasado con los altavoces.
Lastres está protagonizada por Anabel Alonso, Ana Fernández, y Marta Beleguer. Producida por Pentación producciones, buena productora. Y dirigida por Heidi Steinhardt. No tenía el gusto de conocerla. 
Cuando ya llevábamos unos veinte minutos de espera, Jorge, Heidi (Y no sé si Jesús) se sentaron en un balcón, y comenzó la función.

 

Iba muy ilusionado por ver un texto de Jorge Roelas. Ya había leído que había escrito otro llamado Verano que también fue estrenado hace muy poco. Así que al ver con el ritmo que iban saliendo sus textos mucha curiosidad. Malditas expectativas. 
Tengo que decir que los 15 primeros minutos todo iba funcionando correctamente. El publico estaba muy entregado, nada más apagarse las luces para empezar la gente aplaudió. En algunos momentos, tampoco demasiado brillantes, volvió a aplaudir. ¿Amigos? ¿Familia? Os puedo asegurar que al publico del Teatro de Alicante le cuesta arrancarse a aplaudir. 
La presentación de la historia, tres amigas que se encuentran después de siete años y dos meses sin verse para hablar del pasado, bien me recordaba a Tres de Juan Carlos Rubio. Aunque a diferencia de esta obra, Tres toma otros derroteros, mientras que Lastres se queda ahí, sin seguir. Pasado, pasado, pasado… 
Pero llega un momento en que tanto el texto, como en la dirección, me ha resultado bastante reiterativos algunos recursos: la repetición de las frases entre los personajes, al principio podía resultar graciosa, pero al final se convertía en cansina y un verdadero lastre para que avanzara el texto. Esto mismo ocurría con las caídas por detrás del sofá, los insultos entre ellas, la interpretación que hacía una de las amigas a la otra cuando desesperada no era capaz de coordinar palabra… 
Y bueno, el momento de “la flauta magica”, rompia totalmente con la sensación de realismo para rozar el absurdo sin ningún motivo. 
Sinceramente, no os puedo negar que me he reído y mucho, seguramente gracias en parte al texto, en parte a la dirección y en parte a Anabel Alonso que era la que más gracia me ha hecho. Pero te vas dando cuenta que la única intención de la obra es el propio humor fácil sin llevarte a ningún lado. Y estás deseando que las propias actrices se mueran después de repetir y repetir las mismas gracias. 
Como comentábamos a la salida, Lastres era como un sketch fantástico si hubiese durado 15 minutos. Pero se estiro, y se estiro… 

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