Convocatorias oficiales de ayudas públicas a las empresas (Por qué irritan a los emprendedores)

No es un tema nuevo. Pero en las circuntancias de escasez y penurias actuales es un tema que clama al cielo y reclama la mayor y más urgente atención. Las convocatorias oficiales de ayudas públicas a las empresas, emprendedores, etc. son en su mayoría un despropósito y su planteamiento actual es un buen ejemplo de la brecha existente entre las políticas públicas, la cultura burocrática y la de la empresa. Estoy refiriéndome fundamentalemnte a la situación que se da en  España y en la UE…, y quizás no sea exclusiva de nuestro país sino de otros muchos.

Dadas las condiciones, requisitos, exigencias burocráticas, trámites engorrosos y dificiles de justificar (y por supuesto de comprender) la publicación actual de este tipo de convocatorias en el BOE quizás haga buena aquella máxima de Carlos Solchaga, “la mejor política industrial es la que no existe”.
Al fin y al cabo estas convocatorias se financian con impuesto a empresas y a ciudadanos y van a parar a aquellas empresas que tienen una infinita paciencia (mal indicador si su tiempo vale tan poco) o cumplen unos requisitos incomprensibles o mantienen departamentos especializados (grandes empresas, universidades…) en presentarse a las convocatorias. Poco tino si lo que se pretende es potenciar PYMEs competitivas, potencialmente generadoras de empleo y capacidad exportadora, variables absolutamente prioritarias en la economía española actual.

He consultado con algunos colegas universitarios y sobretodo amigos emprendedores su opinión sobre las convocatorias de ayudas públicas (préstamos ventajosos, subvenciones, etc) de los programas más conocidos, ya escasos y augurios de reducirse a la mínima expresión. Transcribo tal cual las notas que he tomado:

“Un timo, una tomadura de pelo…” Están pensados para grandes empresas o te tienes que gastar un pastón contratando alguien externo; en mi empresa no tengo medios”.
 

“Es ilógico lo que piden, cómo lo piden y para qué lo piden,  acabo de los nervios; da la sensación de que están sometiendo a una carrera de obstáculos para desincentivar que lo solicites”

“No creo que ninguna empresa de éxito con potencial cumpla este tipo de requisitoso al menos, si los cumple, que pueda sacar provecho de la ayuda para los fines que se indican….” “… No entienden ni lo que es un emprendedor, ni una start-up, ni una empresa… es un cúmulo de burocracia que te deprime…”

El empleo de medios telemáticos lejos de constituir una ventaja se convierte en una dificultad añadida. Los datos solicitados los tiene la propia administración, infringiendo el principio de ventanilla única, obligan a presentar datos, elaboorar informes, escritos, etc.
. Pero lo peor es que si piensas que todo eso va a ser tomado en consideración, inmediatamente piensas ¿para que me voy a presentar yo a esto? …essa gente no comprende nada..”

No quiero alargar una lista de comentarios reiterativos innecesariamente.

Dado el estado de opinión que he captado no sé si sugerir una urgente y profunda reingeniería de convocatorias, procedimientos burocratico-administrativos …O pasarme al lema “solchaguista” directamente y reclamar la supresión de las ayudas. Todo en beneficio de una sencilla disminución de impuestos  -si fuera legalmente posible directa o indirectamente- para aquellas empresas que exporten y creen eempleo.

Evidentemente existen otras vías que convendría ensayar y que están muy marginadas en este país. En cualquier caso, a los emprendedores, a las empresas de base tecnológica, hay que apoyarlas con otro lenguaje, otros criterios, en definitiva desde una óptica de cultura empresarial no burocrátizada.

Me llega vía Alberto Hernández este interesante artículo sobre una empresa de capital riesgo que prescinde de la intuición y usa modelos informáticos para decidir sus inversiones (ver: Business Impact: Un algoritmo para escoger ‘start-ups’ ganadoras.