“Mamá, de mayor quiero ser Chief Digital Officer”

En los últimos años, la necesidad de las empresas de adaptarse a las nuevas tecnologías y aplicar las nuevas técnicas de comercio digitalizado ha dado lugar a que, sobre todo las grandes empresas, deleguen todas estas responsabilidades relativas a la digitalización en una única persona. Para ello se ha creado la figura del “Chief Digital Officer” (CDO) o Director Digital.

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El número de esta figura está creciendo en la actualidad y, en la mayoría de los casos, está siendo protagonizado por las compañías cuyo objetivo es llegar por cualquiera de los medios al consumidor.

Dichas entidades son aquellas que quieren llamar la atención del consumidor final y para ello necesitan a una persona con poder en la dirección de la empresa y, además, que la misma cuente con conocimientos sobre el mundo digital.

Según el estudio de “The 2016 Chief Digital Officer”, elaborado por la consultora estratégica de PwC, el 19% de las 2.500 empresas más grandes del mundo cuentan desde 2016 con la figura del CDO. Sin embargo, en 2015 la cifra era bastante inferior a la actual siendo un 6% de las grandes entidades las que contaban con dicha figura. En cualquier caso, el crecimiento resulta esperanzador en vistas de futuro.

Pero, ¿qué es exactamente un “Chief Digital Officer y qué cualidades debe tener?

El perfecto “Chief Digital Officer”

El CDO es un ejecutivo que se encarga de todo lo referente a los aspectos digitales de una empresa en relación con las ventas. Por tanto, estas personas deben tener elevados conocimientos sobre tecnología y marketing

La finalidad del director digital es lograr que el producto en cuestión llegue de forma eficiente al consumidor final, pero para lograr dicho propósito, antes debe conocer cuáles son los gustos y las preferencias que motivan a los consumidores. Asimismo, debe tener constancia en todo momento de los cambios que se produzcan en el mercado.

En definitiva, las mercantiles utilizan la figura del “Chief Digital Officer” de forma voluntaria y con la finalidad de obtener mayor rentabilidad puesto que lo único que se pretende es llegar de forma eficaz al consumidor final, por ello la importancia de que exista una persona especializada en esta materia y, además, se dedique en exclusiva a dicha labor. 

En la actualidad, se trata de una figura potestativa de las empresas. Afortunadamente la legislación mercantil no ha establecido hasta el momento la obligación de que las entidades cuenten con un ejecutivo con las mencionadas características. 

Sin embargo, tiempo al tiempo. En la época hiperregulatoria que vivimos es probable que dicha figura será legislada y, por extensión, pasaría a ser de obligada implementación, como sucede con el Compliance Officer.

Dicha hipotética regulación podría causar posturas no tan agradables para medianas y pequeñas empresas por el hecho de que podría suponerles mayores costes que beneficios.

Veremos.


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