El derecho de separación del socio o la eterna preocupación en la empresa

Actualmente resulta fácil encontrarnos con casos en los que un socio decide marcharse de la empresa para comenzar un negocio por su cuenta. Esta facultad de abandonar la sociedad es lo que la Ley de Sociedades de Capital conoce como “derecho de separación del socio”.

Con el fin de garantizar un capital social estable, la sociedad de responsabilidad limitada deberá plasmar en sus estatutos las condiciones de dicha separación libre del socio. Así, es aconsejable dejar perfectamente reflejados los siguientes puntos:
– Plazo. Determinar el plazo que se le otorga al socio para el ejercicio de este derecho.
Publicidad. Dejar establecido cuál es la forma en la que el socio ha de comunicar su decisión de separarse de la sociedad.
Capital Social. Determinar el porcentaje máximo del capital social que debe tener el socio para ejercitar su derecho de separación.
Valoración. Establecer un procedimiento para la valoración de las participaciones sociales.

Como se podrá intuir, este último aspecto de la valoración es el más determinante y el que más conflictividad genera en los tribunales. Pese a ello, es al que menos atención se le suele prestar en la práctica, debido quizás a la creencia errónea de que tratar este tema puede levantar suspicacias entre los socios.

En la práctica, la cuestión de la valoración de participaciones se suele salvar estatutariamente con fórmulas estándar teórico-contables de valoración, que en poco o nada se acaban ajustando a la realidad de la empresa.

Lo deseable es establecer un mecanismo que obligue a los socios a actualizar el valor de la empresa periódicamente. Se trataría de articular un mecanismo externo (pericial, auditoría “real”, etc) al que los socios se comprometieran a someterse en caso de querer ejercer su derecho de separación, y que  determinase cada cierto tiempo qué valor tiene la empresa.

Con esta regulación estatutaria lo que se conseguiría, por un lado, es que el socio que vende sus participaciones obtenga una compensación justa; y por otro lado, que el ejercicio de este derecho de separación no perjudique la liquidez y la buena marcha de la empresa. (foto: Google images)