EL RIEGO NATURAL
Cada vez que llueve el agua de lluvia que llega al
suelo puede seguir tres posibles caminos: hay una parte de agua que queda sobre
la superficie del suelo y que se vuelve a evaporar a la atmósfera, ésta
se llama agua de evaporación; hay otra parte de este agua que, por la fuerza
de la gravedad, penetra por su peso en profundidad en la tierra hasta encontrar
una capa impermeable o un acuífero subterráneo, a esta se la conoce
como agua gravitacional; y por último hay una porción de agua que
queda atrapada por capilaridad entre los minúsculos espacios que existen
entre las partículas del suelo y que es el agua disponible para las plantas. El
suelo o sustrato es como una esponja, absorbe toda el agua que tiene a su alcance
hasta llegar a un equilibrio entre el agua que llega y la que él mismo
puede absorber o retener según su capacidad. A este equilibrio se le conoce
como CAPACIDAD DE CAMPO y es el óptimo grado de hidratación del
suelo o sustrato. La capacidad de campo es diferente en cada tipo de suelo y depende
de su textura y estructura. Cada gota de más por encima de esta capacidad
de campo es expulsada inmediatamente desde el suelo hacia la profundidad. El agua
disponible es la que queda retenida en el suelo a modo de esponja, circulando
a través de él gracias a la capilaridad.
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