Es una planta que pese a carecer
de flores y no tener un follaje llamativo, ha tenido muy buena aceptación, gracias
a poseer un increíble poder de adaptación. Los tallos principales suelen crecer
de 30 a 46 cm al año en interior. En estado silvestre adquiere tamaños extraordinarios
en su fase de adulta y cultivada como planta ornamental, aunque se reduce considerablemente
su tamaño, puede llegar fácilmente a los dos metros de altura e incluso más.
Cuando se cultivan con tutor como plantas trepadoras aumenta el tamaño de las
hojas, ocurriendo lo contrario cuando se dejan colgar.
Cuidados
de la Potos
Luz
y situación: Aunque tolera bien un lugar a media sombra, el variegado de sus
hojas es más intenso si está en un lugar bien iluminado pero sin que les de el
sol del mediodía
Temperatura: Entre los 13º en invierno y los 24º en verano la planta se desarrolla perfectamente,
por debajo o por encima de estos límites la planta sufre las consecuencias reduciendo
su crecimiento.
Riego de los
Potos: Aborrece el exceso de riego con síntomas muy claros como las manchas
marrones en las hojas. En verano hay que regarlas cada 4 ó 5 días y en invierno
cada 10- 12 días. Lo más conveniente es comprobar siempre el estado de sequedad
de la tierra antes de su riego.
Observaciones: No es bueno cambiarlas mucho de maceta, si se hace que sea como mucho cada 2 años
y asegurándonos de que el drenaje de la misma es bueno.
Dificultad: Es una planta muy fácil de cuidar si se siguen los parámetros comentados de luz
y agua
|