El auge de la oficina virtual

Interesante artículo de Technology Review sobre la virtualización de la oficina y el auge del tele-trabajo que recoge las nuevas tendencias en el lugar de trabajo.

La idea de que la oficina es un lugar específico en donde discurre nuestra vida profesional es, cada vez, menos universal y menos importante. Hoy en día muchos trabajadores pueden ser productivos en cualquier lugar, gracias a los dispositivos móviles cada vez más inteligentes y numerosos, a un acceso más rápido a Internet y a un número creciente de herramientas de colaboración en línea. El teletrabajo ya no es simplemente algo que la compañía telefónica intenta vendernos. Y donde quiera que se encuentre “la oficina”, un uso más amplio y mejor de las redes sociales, del análisis de datos y de tecnologías inteligentes como el reconocimiento de voz podrían estar a punto de aumentar la productividad de forma notable: lo que significa que tanto las oficinas reales como las virtuales pueden tener menos gente.

Sin embargo, mientras que la oficina física está cambiando, ciertas connotaciones de la palabra “oficina” no se están sumando a ese cambio. Incluso las empresas más progresistas en alta tecnología conservan muchas de las trampas de la organización de la era industrial de sus predecesores: gerentes a tiempo completo, organigramas, descripciones de puestos, etc. Y puesto que los humanos siguen siendo animales sociales, los lugares convencionales de reunión seguirán siendo importantes en los negocios. Estos espacios -ya sean oficinas convencionales, temporales o centros de negocios- se deben adaptar a la colaboración. También deben convertirse en lugares físicamente saludables en los que pasar horas, ya que el trabajo sedentario se ha convertido en una amenaza para la salud.

A medida que la oficina se expande más allá de sus límites convencionales, surgen una serie de problemas importantes que hay que resolver, como los problemas de privacidad y seguridad que plantea una plantilla global distribuida de personas que trabajan digitalmente y utilizan múltiples dispositivos. Las nuevas herramientas, como aplicaciones de productividad para oficina basadas en la nube, deben ser no sólo fáciles de usar, sino también resistentes a los ataques y la pérdida de datos.

Hasta la fecha, los aumentos de productividad impulsados por las tecnologías de la información dentro de la oficina han sido más bien modestos, al menos en comparación con los observados en la industria manufacturera. Pero eso podría cambiar pronto. La gente ya utiliza los ordenadores de forma rutinaria cuando hacen una reserva de avión, compran productos y organizan la entrega, o solucionan un problema con un producto de su propiedad. Si una tarea requiere formas simples y previsibles de comunicación sin muchos matices o emoción, los ordenadores pueden realizarla bien, dejando a los humanos el manejo de un número cada vez menor de excepciones a los procedimientos o preguntas habituales.

Los avances más importantes en inteligencia artificial podrían impulsar aún más la productividad. El reconocimiento de voz, la síntesis de discurso y la traducción automática han mejorado significativamente. Y hemos visto que los ordenadores ya pueden entender y responder con precisión a las preguntas: la supercomputadora de IBM Watson venció a competidores humanos en el Jeopardy! a principios de este año.

Además de esto, el software y las herramientas sociales pueden impulsar la productividad de los trabajadores humanos que queden en la oficina. Por ejemplo, un representante de atención al cliente que se ocupa de cuestiones técnicas solo puede trabajar con un cliente a la vez por teléfono, pero es fácil tratar con dos o más clientes al mismo tiempo a través de mensajería instantánea. Industrias enteras basadas en oficina pueden llegar a ser mucho más eficientes; la profesión de abogado, por ejemplo, puede estar en las primeras etapas de una transformación profunda, especialmente desde que los precios que están dispuestos a pagar los clientes están cayendo. Una nueva generación de outsourcing legal ofrece formas mucho más baratas de realizar ciertas tareas: por ejemplo, los abogados contratados y las herramientas digitales escanean documentos durante los procesos de investigación. El software inteligente no puede más que mejorar para encontrar asociaciones en esos documentos y extraer significados de todos ellos.

A pesar de que las tecnologías proliferan y se superan sus problemas, las oficinas, independientemente de cuán virtuales sean, continúan siendo grupos de personas. Se produce un circuito de retroalimentación positiva entre lo que los trabajadores hacen cuando están cara a cara y las formas en que refuerzan esas relaciones digitalmente con las nuevas herramientas. Y es importante recordar que aun en este mundo de contratos a tiempo parcial y como profesionales autónomos, las empresas siguen desesperadas por contratar a gente buena y retenerla. Eso no va a cambiar pronto, independientemente de cuántas herramientas digitales se tengan. Puede que la oficina del futuro tenga menos gente, pero los que estén en ella serán más importante que nunca.


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  1. Anónimo 7 años ago

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