Seguridad de las cuentas de Google

Consejos de Google sobre cómo proteger nuestros datos en Internet

Los secuestradores de cuentas aprovechan los malos hábitos del usuario medio de Internet.
Los medios más comunes por los cuales los secuestradores pueden tener acceso a nuestra contraseña de Google son:

• La reutilización de contraseñas: registrarse para obtener una cuenta de usuario en un sitio de terceros con nuestro nombre de usuario y contraseña de Google. Si el sitio está hackeado y se descubre nuestra información de inicio de sesión, el secuestrador puede acceder a nuestra cuenta de Google con facilidad.

• Malware: si utilizamos un ordenador infectado con un software diseñado para robar las contraseñas a medida que escribimos (“keyloggers”) o para obtener los datos de la caché del navegador.

• Phishing: si respondemos a un sitio Web, correo electrónico o llamada telefónica que pretende provenir de una organización legítima y nos pide nuestro nombre de usuario y contraseña.

• Fuerza bruta: si utilizamos una contraseña fácil de adivinar, como nuestro nombre o apellido seguido de nuestra fecha de nacimiento (“Laura1968”), o damos una respuesta a la pregunta secreta que es habitual y, por lo tanto, fácil de adivinar, como “pizza” para “¿cuál es tu comida favorita?”

Consejos para elegir una contraseña segura para una cuenta en Internet

Las cuentas en línea con una misma contraseña son como fichas de dominó: cuando una cae, las demás no tardan mucho en caer también.

Por ello debemos elegir contraseñas únicas para las cuentas importantes, como Gmail (nuestra cuenta de Google), el banco, los sitios de comercio y los sitios de redes sociales. Pero elegir una contraseña única para cada cuenta no es suficiente.

• Nunca reutilizar contraseñas para las cuentas importantes como la banca en línea, el correo electrónico, las redes sociales y el comercio.

• Cambiar la contraseña periódicamente y asegurarse de hacerlo para las cuentas importantes cada vez que se sospecha que una de ellos podría haber corrido algún riesgo. No limitarse a cambiar algunas letras o números de la contraseña (por ejemplo, “Aquarius5” a “Aquarius6”); cambiar la combinación de letras y números a algo único en cada ocasión.

• Nunca responder a mensajes, ni a sitios web que no sean de Google, o llamadas telefónicas en que nos pidan nuestro nombre de usuario o contraseña de Google; una organización legítima nunca nos pedirá ese tipo de información. Informar a Google de estos mensajes para que la compañía pueda tomar medidas. Si respondemos y posteriormente no podemos acceder a nuestra cuenta, visitar la página de recuperación de cuenta de Google.

Realizar un análisis de virus de forma regular y mantener actualizados el software y la información de recuperación de la cuenta. Estos sencillos pasos podrían marcar la diferencia llegado el momento.

Fuente: o


Añadir Comentario