El “nuevo Google” analizado con más detalle (¿Alphabet la solución de todos los males?)

El 10 de agosto, el fundador de Google, Larry Page, sorprendió a todo el mundo al anunciar cambios sustanciales en la estructura organizativa de la compañía. Los cambios incluían la creación de una nueva empresa, Alphabet, de la que Google pasaría a ser filial.

Desde el anuncio, numerosos expertos han analizado y comentado su opinión acerca de la nueva estructura.

 

El “nuevo Google”, Alphabet

Alphabet, el nuevo conglomerado de empresas de Google

En los últimos años, Google ha ampliado sus miras mediante la adquisición de empresas muy diversas y la puesta en marcha de numerosos proyectos innovadores en diferentes campos. Como consecuencia la estructura de la compañía se había vuelto cada vez más compleja y, según ejecutivos de la compañía, mucho más difícil de gestionar. La nueva estructura pretende ser más clara y mejorar la contabilidad de la compañía, permitiendo que cada proyecto pueda evolucionar de forma independiente.

La idea es separar el negocio principal de Google, que gira en torno a las búsquedas y la publicidad en línea, junto con todo lo lucrativo relacionado con él, como Maps, Youtube o los sistemas operativos Android y Chrome, de todos los demás proyectos futuristas iniciados por la compañía, pero que no tienen nada que ver con sus orígenes, como los vehículos autónomos, los termostatos inteligentes para los hogares de Nest o los proyectos relacionados con la salud como Calico.

De este modo, Alphabet se convertirá a finales de año en un conglomerado de empresas, formado por:

  • Google, que incluye el buscador (Google), la publicidad en línea (Google Adsense y Adword), Youtube, Maps, Google Play, Android y Chrome.
  • Google X, en el que se incluyen diversos proyectos de Google Labs, como los coches autónomos, Google Glass o Loon (el proyecto de Google para llevar Internet a zonas remotas mediante el uso de globos).
  • Calico, laboratorio de investigación en salud centrado en la longevidad.
  • Nest, para el desarrollo de productos inteligentes para el hogar.
  • Fiber, como proveedor de Internet de alta velocidad.
  • Sidewalk Labs, destinada a mejorar la vida de la gente en las ciudades utilizando la tecnología para resolver los problemas urbanos.
  • Y Google Capital, para invertir en tendencias tecnológicas a largo plazo.

En la nueva estructura, los dos fundadores de Google se pondrán al frente de Alphabet, Larry Page como CEO y Sergey Brin como Presidente, mientras que Google pasará a tener un nuevo CEO, Sundar Pichai.

Sundar Pichai, nuevo CEO de Google
Sundar Pichai, será el nuevo CEO de Google

La dirección de las diferentes secciones no varía. De este modo, por ejemplo, Tony Fadell seguirá dirigiendo NEST, Dan Doctoroff estará al frente de Sidewalk Labs y Calico lo dirigirá Arthur Levinson. En cuanto a los CEO de las secciones integradas en Google (como Susan Wojcicki de YouTube), ahora tendrán que rendir cuentas ante Pichai. Por otra parte, además de presidir Alphabet, Brin seguirá al frente de Google X y Eric Schmidt se convertirá en presidente ejecutivo del Alphabet.

 

La respuesta de los inversores

La reestructuración de la compañía no supone ningún perjuicio para los inversores, dado que las acciones de Google se convertirán automáticamente en acciones de Alphabet, con los mismos derechos adquiridos, y la nueva compañía seguirá cotizando en bolsa como GOOGL y GOOG cuando se haga efectivo el cambio a finales de este año.

Algunos inversores ya han aplaudido la decisión, tras haber mostrado previamente sus reticencias por la enorme diversificación que estaba adquiriendo la compañía. Con la nueva estructura, la “empresa original” Google, que constituye en realidad la parte más rentable del conglomerado, vuelve a sus orígenes y presentará sus propios informes financieros al margen de los demás proyectos, considerados, por algunos de los inversores, un lastre para la compañía.

 

Las opiniones de los expertos del MIT y Harvard, escépticos

Tras el anuncio, en algunos medios se ha comparado Alphabet con una versión moderna del conglomerado Berkshire Hathaway, de Warren Buffett, alabado en numerosas ocasiones por Larry Page. Sin embargo, para Michael A. Cusumano, profesor de la Sloan School of Management del MIT, esta comparación no tiene ningún sentido, dado que Buffett invierte en empresas que ya existen pero que en su opinión están infravaloradas con la idea de que adquieran valor posteriormente, es decir, actúa de forma similar a un fondo de inversión; mientras que Alphabet sigue un enfoque completamente opuesto, más similar al de las compañías de capital riesgo.

Por su parte, David B. Yoffie, profesor de administración de empresas internacionales en la Harvard Business School se ha mostrado muy escéptico acerca de la nueva estructura. En su opinión, es muy difícil funcionar con una estructura de conglomerado en el mundo de la tecnología. Yoffie basa su afirmación en los problemas de otros conglomerados similares como Samsung, Microsoft, IBM o Hewlett-Packard. Según él, en este tipo de estructuras es más difícil rentabilizar los nuevos productos y servicios, especialmente en tecnologías emergentes, en las que las medidas tradicionales de rendimiento, como el flujo de efectivo, no son aplicables y, por lo tanto, las nuevas empresas tienden a recibir poca atención en cuanto a recursos y administración.

No obstante, eso es precisamente lo que Page y Brin tratan de evitar con Alphabet. Según Sezer Ulku, profesor asociado de operaciones y gestión de la información en la McDonough School of Business de la Universidad de Georgetown, con la nueva estructura, cada negocio podría recibir un trato más justo, en lugar de permanecer a la sombra de la parte lucrativa de la compañía y ser considerado un lastre.

En lo que coinciden la mayor parte de los expertos en gestión es en que Alphabet solo tendrá éxito si cada uno de los proyectos y empresas que lo forman logran el suficiente éxito individualmente como para poder convertirse en empresas viables completamente independientes. En principio, la nueva estructura corporativa permite que puedan evolucionar en esa dirección, pero no lo garantiza.

 

Expectativas de algunos proyectos 

No obstante, el calendario de la reestructuración parece indicar que algunos de los proyectos que pasarán a ser independientes de Google podrían estar más cerca de su comercialización de lo esperado: tanto los productos de Nest como los coches autónomos podrían salir al mercado muy pronto; y otros proyectos como Loon ya no parecen ciencia-ficción. En la cartera de empresas de Alphabet podría haber dos o tres posibles Google, aunque para Ulku todavía es muy caótica y, tarde o temprano, tendrá que dividirse en piezas más racionales.

En cualquier caso, el cambio será beneficioso en la medida en que los proyectos que sean rentables se constituyan como empresa independiente y los que no, cierren y desaparezcan. Para Cusumano, la estrategia solo tiene sentido si da lugar a la consolidación de nuevas empresas independientes a corto plazo que permitan crear valor. “Los inversores quieren ver resultados antes de morir”, señaló.

De lo que no hay duda es de que una reorganización tan drástica pone a Google y Alphabet en un camino que puede ser difícil de cambiar en el futuro si no funciona. El cambio anunciado supone mucho más que una simple promesa de presentar por separado los resultados financieros de Google y Alphabet y, para bien o para mal, podría no haber marcha atrás. Según Yoffie, demuestra compromiso, pero también limita su flexibilidad de cara al futuro. En definitiva, Larry Page y Sergey Brin han hecho una apuesta de la que no podrán volverse atrás fácilmente.

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