Las nanopartículas buscan y destruyen las toxinas de las aguas subterráneas

Según afirma un destacado experto en aguas, unas nanopartículas de hierro encapsuladas en una capa polimérica antióxido podrían tener un potencial increíble para la limpieza de aguas subterráneas contaminadas con productos químicos tóxicos.

Los métodos tradicionales de limpieza se han centrado en bombear el agua contaminada o aclarar las las toxinas con una solución de limpieza diseñada especialmente para ello, pero se encuentran limitados por las dificultades para lograr una localización precisa y para acceder a los lugares en los que se ha producido la contaminación, señala el Dr Denis O’Carroll, profesor visitante en el UNSW Water Research Lab.

Su enfoque consiste en hacer frente a los contaminantes tóxicos con nanotecnología. O’Carroll, quien está de visita en la UNSW, procedente de la Universidad de Western Ontario en Canadá, ha estado probando una nueva e innovadora tecnología de limpieza de aguas subterráneas que utiliza nanopartículas de metal entre 500 y 5.000 veces más estrechas que un cabello humano.

Las partículas de hierro se inyectan directamente en el suelo contaminado en donde fluyen hacia los contaminantes e inician una reacción redox, en la que se transfieren electrones entre la partícula y el contaminante. Esta reacción cambia el estado de oxidación del contaminante y disminuye su toxicidad global a niveles más seguros, señala O’Carroll.

“La diminuta escala de estas nanopartículas les permite circular a través de canales de flujo microscópicos en el suelo y la roca hasta alcanzar y destruir los contaminantes que otras partículas de mayor tamaño no pueden alcanzar”, señala O’Carroll.

Además, las nanopartículas de hierro son particularmente seguras para su uso en el medioambiente, dado que no son muy móviles y se disuelven con rapidez, añade O’Carroll. De hecho, esto es en cierto modo un perjuicio, ya que limita la capacidad de las nanopartículas para buscar y degradar toxinas.

Para optimizar las nanopartículas, O’Carroll está experimentando con diferentes formaciones de hierro, y encapsulando las partículas en un polímero antióxido, lo que ralentiza el proceso de disolución y aumenta su movilidad, sin ningún impacto ambiental adverso.

Fuente: http://newsroom.unsw.edu.au/news/science-technology/nanoparticles-seek-and-destroy-groundwater-toxins