La ciudades, desde la rueda a “El Internet de la Cosas”

Antes incluso de la invención de la rueda, la sociedad en general ha evolucionadogracias y de la mano de los avances tecnológicos e innovaciones que a lo largo de la

historia se han producido. Si bien, no todas las civilizaciones lo han hecho al mismo

ritmo, está empíricamente demostrado un mayor desarrollo poblacional en aquellas

que han sabido implementar dichos avances aprovechando sus ventajas para el bien

de los individuos que componen dicha comunidad.

 

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La diferencia existente entre continentes, países o ciudades en lo que se refiere alcomportamiento de indicadores económicos, de bienestar social, de salud, educativo,

cultural, medioambientales y de satisfacción de la población, la mayoría de las

veces, es directamente proporcional al grado de innovación y tecnología que las

Administraciones buscan, desarrollan e implementan en su día a día.

Empresas y ciudadanos están inmersos en un mundo cada vez más globalizado ycompetitivo, por lo que las Administraciones Públicas tienen la obligación de poner al

alcance de empresas y ciudadanos las herramientas y los recursos necesarios para

poder competir en el escenario actual. La tecnología y la innovación son un recurso

clave para ello.

Las ciudades (como átomo poblacional último) ante este reto, de innovaciónu obsolescencia de la sociedad, juegan un roll protagonista, y por tanto las

administraciones locales, es decir lo ayuntamientos son lo que deben ser proactivos

en sus acciones y estrategias en beneficio de los intereses de los ciudadanos. Una

misión que va más allá de la pura gestión eficiente de los recursos que gestiona y de

la ejecución de competencias adquiridas. Una visión de la ciudad del futuro versus la

ciudad caduca.

Por tanto, la tecnología es la principal arma de los empresarios y del propio gobiernode promoción, de competitividad y del progreso. Así mismo, es el principal recurso

para que ciudadanos puedan acceder y disfrutar de los recursos públicos y privados

con una mayor eficiencia, facilidad y menores costes.

Quién se plantea hoy la aportación, para bien, que la tecnología y la innovación hanproporcionado históricamente a: la ciencia, la medicina, la educación, el deporte, el

ocio, el turismo, las empresas, etc. No hay ningún sector en el que la tecnología no

haya incrementado su valor con una clara y significativa repercusión en la calidad

de vida del ciudadano. Y para ello, deben ser las administraciones públicas quienes

ayuden a empresas y ciudadanos adoptar dicho progreso propiciando el entorno

necesario. Hoy ese entorno es el denominado “El Internet de la Cosas”.

La tecnología ha permitido que, gracias al fenómeno de internet, puedan estarconectados todos lo objetos físicos, cotidianos y del día a día, que nos rodean,

pudiendo así estar interrelacionados entre sí. “El Internet de la Cosas” busca, gracias

a esta conectividad, seguir viviendo como hasta ahora, si bien, con una mayor

comodidad y sencillez. Pues bien, implementar esa conectividad a los servicios

públicos de una ciudad, con el fin de mejorara la calidad de vida de los ciudadanos,

es convertirla en una “ciudad inteligente” o lo que en la nomenclatura y jerga global se

define como una “Smart City”.

La acepción de “Smart Cities” define el nuevo paradigma de ciudades del futuro:ciudades sostenibles desde el punto de vista medioambiental y económico, cuyo

objetivo radica en la mejora la calidad de vida de los ciudadanos a través de

la conectividad de todo lo conectable a internet y accesible para el verdadero

protagonista: el ciudadano, el “Smart Citizen”, que es el motor y el alma de la ciudad.

El desarrollo de las “Smart Cities” es una oportunidad que las empresas españolasno pueden desaprovechar. No sólo nos jugamos el futuro de nuestras ciudades, sino

ser pioneros en modelos y servicios que se puedan aplicar, escalar y replicar a nivel

mundial.

Toda ciudad, con independencia de su tamaño y del resto de variables demográficas,puede convertirse en una “Smart City”. Aquellas que sean pioneras en la

implementación e impulso del “El Internet de la Cosas” dentro de sus fronteras, y

apoyen a empresas y catalicen emprendedores con talento que desarrollen productos

y soluciones, que puedan testearse en su ciudad para después comercializarse a nivel

mundial, no solo tendrán una ventaja competitiva frente al resto de ̈polís”, sino que

sus ciudadanos disfrutarán de sus ventajas. Y lo harán antes que otras generando una

mayor calidad de vida tangible, siendo más actractivas.

Por tanto, la necesidad de, cuanto menos, estudiar “El Internet de la Cosas” ya,se convierte en más que un deber para el gobernante del siglo XXI si no quiere

desaparecer como los Dinosaurios.