Vasos sanguíneos sintéticos

Los investigadores cultivan nuevos vasos sanguíneos

Unos vasos sanguíneos sintéticos que se pueden hacer con antelación y almacenar hasta que llegue el momento de la cirugía podría ayudar a los pacientes que se sometan a cirugía cardíaca y hemodiálisis, entre otros. Laura Niklason, anestesióloga e ingeniera biomédica de la Universidad de Yale, y sus colaboradores han cultivado unos vasos sanguíneos utilizando células humanas y los han probado en babuinos, demostrando que no provocan rechazo inmunológico y evitan las complicaciones comunes de los vasos sintéticos, tales como la coagulación, la ruptura o la contracción con el paso del tiempo. Los investigadores esperan que estos estudios demuestren que los vasos son lo suficientemente seguros como para recibir el permiso de la Food and Drug Administration (FDA) de los EE.UU. para iniciar los ensayos clínicos.

Durante la cirugía de bypass, los médicos que buscan eludir las arterias bloqueadas por lo general utilizan los vasos de una pierna o un brazo del paciente . Pero las personas que padecen enfermedades vasculares o que ya se han sometido anteriormente a otras operaciones pueden no disponer de vasos adecuados. Las otras opciones tienen complicaciones: los injertos de donantes a menudo son rechazados por el sistema inmunológico del receptor, los vasos artificiales de plástico presentan unas tasas elevadas de formación de coágulos sanguíneos y otros problemas, y los vasos desarrollados a partir de tejido del propio paciente tardan más de seis meses en madurar.

Niklason afirma haber resuelto este problema. Utilizando una técnica que desarrolló en el MIT en la década de 1990, los investigadores combinaron unas estructuras tubulares con células musculares lisas. Las células segregan colágeno y otras moléculas de tejido conectivo entorno a la estructura, formando los vasos sanguíneos. Una descompuesta la estructura, los vasos se lavan con un detergente que elimina las células, dejando solo los tubos fibrosos de colágeno.
Puesto que los tubos no contienen células vivas, no desencadenan ninguna respuesta inmunológica y tienen una vida útil de más de un año.

Fuente: Technology Review