Edicifios auto-reparables

¿Llegará algún día en que las grietas de los edificios se cierren por sí solas sin ayuda externa? Parece una utopía, pero según un artículo publicado este mes en ScienceDaily, ya se está investigando al respecto. Cuando una persona tiene una herida, el cuerpo humano reacciona enviando plaquetas a la zona afectada para cerrarla. Basándose en este proceso natural se ha iniciado el desarrollo de materiales poliméricos autoreparables con la capacidad de recuperar gran parte de sus propiedades perdidas sin ayuda externa (o una ayuda mínima).

Actualmente, existen dos importantes tecnologías de autoreparación en materiales poliméricos: la encapsulación de adhesivos y la encapsulación termal.
Como su nombre indica, la primera de ellas incluye una serie de “depósitos” de adhesivo distribuidos de la forma más homogénea posible por todo el material, de modo que cuando la grieta alcanza uno de estos nódulos, se segrega el adhesivo junto con un catalizador, la grieta se cierra y el material se polimeriza. Para albergar el adhesivo, se pueden utilizar microcápsulas o tubos.

INASMET-Tecnalia ha trabajado con esta tecnología, en un proyecto llevado a cabo para el AIRBUS, logrando producir una serie de microcápsulas y distribuirlas en una resina polimérica. Este paso fue fundamental para descubrir las dificultades que podrían surgir en el proceso de encapsulación.

El otro método, desarrollado por la Universidad de Bristol, es un proyecto para la ESA, muy similar. La diferencia radica en el uso de tubos rellenos de adhesivo, en lugar de microcápsulas.

La tecnología termal utiliza una metodología de reparación diferente. El material, desarrollado por la Universidad de Sheffield, es un compuesto de matriz polimérica reforzado con fibras de carbono. La matriz polimérica, a su vez, está hecha de una solución sólida de un polímero termoplástico y otro termoestable.

La única restricción del material termoestable es que se le tienen que poder incorporar las fibras de refuerzo. El material termoplástico tiene más limitaciones y las posibilidades de elección se reducen al depender, en gran medida, del material termoestable utilizado. En este caso, cuando se detecta un daño, la reparación se lleva a cabo calentando el material con algún dispositivo incorporado.

El calor originado eleva la temperatura por encima de la temperatura de fusión del material termoplástico, de modo que este se derrite y fluye hacia las zonas dañadas, cerrando las grietas. INASMET-Tecnalia también ha trabajado en este campo dentro del marco del proyecto anteriormente mencionado.

Cabe señalar que el desarrollo de materiales autoreparables todavía está dando sus primeros pasos y que queda mucho camino por recorrer antes de lograr alcanzar los objetivos deseados. No obstante, los resultados obtenidos son muy esperanzadores.

Fuente: Science Daily