Corazón artificial para implantaciones

El primer corazón protésico que late como uno vivo podría ser implantado en pacientes en tres años; este avance podría cambiar las posibilidades de supervivencia de las personas que han sufrido infartos graves.

El especialista del corazón Alain Carpentier, señaló que su prototipo de corazón artificial, que tiene la misma forma que el órgano humano y bombea la sangre al mismo ritmo, estaría listo para los ensayos clínicos y la producción comercial en el 2011.

El dispositivo, que utiliza sensores electrónicos para controlar el ritmo cardíaco y el flujo sanguíneo, ha sido desarrollado con la ayuda del experto en ingeniería del grupo aeroespacial europeo Eads.

El corazón artificial utiliza tejido animal químicamente mejorado para reducir el riesgo de rechazo por parte del sistema inmunológico del paciente, principal obstáculo en los transplantes de corazones artificiales.

“Estamos pasando de la pura investigación a las aplicaciones clínicas. Después de 15 años de trabajo, se lo pasamos a la industria para que produzcan un corazón artificial que pueda utilizar un hombre”, señaló Carpentier durante la presentación del dispositivo.

“Si le muestras la gráfica a un cirujano cardiovascular dirá que es de un corazón humano, pero no lo es; es la prótesis”. Las pruebas realizadas con simulaciones por ordenador y terneras y ovejas no ha habido complicaciones, añadió, lo que allana el camino para la realización de ensayos clínicos.

El dispositivo, que funcionará con una batería, cuenta con sensores que automáticamente ajustan el ritmo cardíaco a la actividad del paciente, como caminar o descansar, un problema recurrente en los ensayos con corazones protésicos.

Si tiene éxito, el dispositivo de Carpentier ayudará a los pacientes que han sufrido infartos graves, que han tenido una insuficiencia cardíaca en fase tardía o para los que no hay un órgano disponible.

Varios equipos de todo el mundo están envueltos en una carrera por desarrollar el corazón artificial perfecto, en un intento por salvar la diferencia que hay entre la demanda de trasplantes de corazón y el número de donantes, que se estima que es de unos 20.000 cada año.

Dos prototipos rivales, el AbioCor y el MagScrew Total Artificial Heart, han sido desarrollados en los EEUU, pero solo actúan como “puente” hasta que se encuentra un donante. El equipo de Carpentier ha gastado alrededor de 55 millones de euros en el prototipo y suponiendo que el organismo regulador médico francés apruebe los ensayos clínicos y el equipo pueda encontrar los aproximadamente 100 millones de euros necesarios para su producción, el dispositivo podría estar disponible para su uso en pacientes en el 2013.

Fuente: Guardian Science