Chip de silicio que funciona como un cerebro

Un equipo internacional de científicos ha creado, en Europa, un chip de silicio diseñado para funcionar como un cerebro humano. Con 200.000 neuronas relacionadas por 50 millones de conexiones sinápticas, el chip es capaz de imitar la capacidad del cerebro para aprender mucho mejor que cualquier otra máquina.

Se espera que recrear la estructura del cerebro de forma informatizada ayude a entender mejor cómo desarrollar nuevos ordenadores más paralelos y potentes, señaló Karlheinz Meier, físico de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, y coordinador del proyecto “Fast Analog Computing with Emergent Transient States” o FACETS.

No es la primera vez que alguien ha intentado recrear el funcionamiento del cerebro. Una iniciativa conocida como proyecto Blue Brain, dirigida por Henry Markram de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, ha estado utilizando extensa bases de datos de información biológica registrada por neurólogos para crear una simulación muy compleja y realista del cerebro en un superordenador de IBM.

FACETS ha estado explotando las mismas bases de datos. “Pero en lugar de estimular las neuronas”, señala Karlheinz, “nosotros las estamos creando”. Utilizando una oblea estándar de silicio, de 20 cm., los investigadores recrearon las neuronas y las sinapsis en forma de circuitos de transistores y condensadores, diseñados para producir el mismo tipo de actividad eléctrica que sus equivalentes biológicos.

Un circuito de neuronas consta habitualmente de unos 100 componentes, mientras que una sinapsis apenas requiere unos 20. No obstante, debido a que hay tantas, las sinapsis ocupan la mayor parte del espacio de la oblea, señala Karlheinz.

La ventaja de este enfoque frente a la simulación, añade Karlheinz, es que permite a los investigadores recrear una estructura como la del cerebro de forma verdaderamente paralela. Por otra parte, ejecutar simulaciones en tiempo real requiere una enorme potencia de computación, mientras que los modelos físicos se ejecutan mucho más rápido y son más escalables. De hecho, el prototipo actual puede funcionar unas 100.000 veces más rápido que un cerebro humano de verdad, lo que permite “simular un día en un segundo”, señala Karlheinz.

Fuente: Technology Review