Avances en transplantes de laringe

Dan luz verde a los ensayos de trasplantes de laringe en el Reino Unido

El primer trasplante de laringe del Reino Unido podría realizarse en menos de un año, después de que el Royal College of Surgeons haya dado su aprobación para que se lleven a cabo los ensayos.

Un informe del organismo señaló que el procedimiento pionero podría ayudar a las personas con cáncer de laringe a volver a hablar y respirar con normalidad.

La decisión da apoyo a Martin Birchall, profesor de laringología en el Ear Institute del University College de Londres, principal científico involucrado en la pionera operación de 18 horas a una mujer en los EE.UU. en octubre pasado. Durante 11 años, Brenda Charett Jensen se había podido comunicar únicamente con un dispositivo electrónico de mano y respiraba a través de un tubo de traqueotomía. Dos semanas después de la operación, logró pronunciar sus primeras palabras y ahora puede hablar con normalidad.

Birchall tiene dos pacientes británicos esperando y afirma que ahora que tiene el respaldo de la universidad, puede solicitar financiación para empezar las complejas operaciones en el Reino Unido a principios del próximo año.

El respaldo del RCS no era previsible, dado que la cirugía no es para salvar vidas, sino para proporcionar al paciente una mejor la calidad de vida. Esto significa que hay que tener en cuenta los riesgos del procedimiento, de elevada complejidad, y del tratamiento de por vida utilizado para suprimir el sistema inmunológico.

La universidad parece tener menos dudas sobre el trasplante de laringe. El informe señala que hasta 1.000 pacientes al año, cuya laringe ha sido destruida en accidentes o por un cáncer, podrían beneficiarse de este procedimiento. No obstante, no valdría para algunos pacientes, como aquellos con cáncer recurrente o avanzado. El informe advierte de la necesidad de más investigación sobre la regeneración de los nervios e indica que hay que tener cuidado, involucrando a expertos en psicología, en la selección y el cuidado posterior de los pacientes.

Fuente:  The Guardian