Avances en biomedicina: sistema para quemar grasa

¿Puede ser tan fácil quemar grasa como exhalar? Según un artículo publicado en Technology Review, eso indican los resultados de un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), quienes transplantaron, a unos ratones, una vía para quemar grasa utilizada en bacterias y plantas. Las alteraciones genéticas permitieron a los ratones convertir la grasa en dióxido de carbono y mantenerse delgados mientras seguían una dieta equivalente a la rica en comida basura.

Esta proeza, detallada en el número actual de Cell Metabolism, introduce un nuevo enfoque para combatir el creciente problema de obesidad en los humanos. Aunque el estudio de prueba de concepto todavía está lejos de ser probado en humanos, puede indicar nuevas estrategias para tomar prestadas funciones biológicas de las bacterias y otras especies con el fin de mejorar la salud humana.

Para crearlos ratones que queman grasa, los investigadores se centraron en una estrategia metabólica utilizada por algunas bacterias y plantas, denominada shunt glioxilato. Según James Liao, profesor de ingeniería biomolecular de UCLA y autor principal del estudio: “Esta vía es fundamental para que la célula convierta la grasa en azúcar” y se utiliza cuando el azúcar no está disponible o bien para convertir la grasa almacenada en las semillas de las plantas en energía utilizable.

Liao señaló también que se desconoce por qué los mamíferos carecen de este tipo de estrategia, aunque podría ser porque nuestros cuerpos están diseñados para almacenar grasa más que para quemarla.

El shunt glioxilato está compuesto de tan solo dos enzimas. Los investigadores primero introdujeron los genes para estas enzimas procedentes de las bacterias E. coli en células humanas de cultivo y observaron que podían incrementar el metabolismo de las grasas e las células. Pero, sorprendentemente, en lugar de convertir la grasa en azúcar como hacen las bacterias, las células quemaron la grasa por completo originando dióxido de carbono. Los científicos analizaron la expresión génica de las células y descubrieron que la nueva vía promovía respuestas celulares que llevaban a las células a metabolizar las grasas en lugar del azúcar.

Los investigadores introdujeron, a continuación, los genes en los hígados de los ratones. Mientras los ratones normales engordaban al ponerles una dieta rica en grasas, Liao afirma que los ratones modificados con ingeniería “se mantuvieron delgados, a pesar del hecho de comer más o menos lo mismo y producir los mismos residuos” y se mostraron tan activos como sus homólogos. También tenían unos niveles más bajos de grasa en el hígado y unos niveles bajos de colesterol. Al igual que en las células de cultivo, los ratones modificados no convirtieron la grasa en azúcar, algo que podría tener el peligroso efecto secundario de promover un azúcar elevado en sangre y diabetis. En su lugar, los científicos encontraron un incremento medido en su salida de dióxido de carbono; el exceso de grasa se liberó literalmente al aire. Los ratones no mostraron efectos secundarios visibles, aunque serán necesarios más estudios detallados para verificarlo.

Fuente: Technology Review