Según
las condiciones comerciales de mercados actuales, los productos fabricados por
la nanotecnología molecular serían tremendamente valiosos. La formación
de un monopolio permitiría a los propietarios de la tecnología poner
precios muy altos a todos los productos y generar grandes beneficios.
Sin
embargo, esto impediría realizar uno de los grandes beneficios de la nanotecnología
molecular, es decir el desarrollo de tecnologías baratas que podrían
salvar la vida de millones de personas con grandes necesidades y problemas humanitarios
(tecnologías para la fabricación masiva de productos tan sencillas
como filtros de agua o redes mosquiteros).
Aunque
a largo plazo la competición forzaría una bajada en los precios,
inicialmente la formación de un monopolio es probable por varios motivos:
- Debido
a los otros riesgos de la nanotecnología molecular citados en esta sección,
es improbable que se permita desarrollarse un mercado comercial libre de algún
tipo de reglamento o normativa
- El alto coste de
desarrollar la nanotecnología necesaria limitará el numero de proyectos
- Una
empresa que gana una ventaja sobre las demás podría utilizar sus
enormes beneficios iniciales para ahogar la competencia, mediante la implantación
forzosa de patentes caros, o el lobbying para lograr restricciones industriales
de interés especial.
El precio
de un producto normalmente se fija entre el valor del comprador y el coste que
supone para el vendedor. La fabricación molecular podría producir
productos cuyo valor (para el comprador) está muy por encima que el coste
de producción. Probablemente se fijen los precios de acuerdo con el valor
que el coste. Si esto es el caso, entonces los consumidores no podrán disfrutar
de la gran ventaja de la "revolución nanotecnológica".
Si se asume la práctica de poner precio a
los productos según su valor, las personas más pobres en el mundo
seguirán moriendo de hambre, en un mundo en el que productos que cuestan
literalmente unos pocos céntimos podrían salvar una vida. Si (como
parece probable), esta situación es asumida por los ricos sin contar con
los pobres, se podría sumar un problema de desorden social a las condiciones
ya insostenibles que sufren millones de personas.
Un
ejemplo actual de un escenario de este tipo es el acuerdo que empezó a
negociar la Organización Internacional de Comercio para suministrar medicinas
más baratas a los países más pobres. Pero Presidente Bush
cedió a la presiones en contra del acuerdo recibidas por las grandes empresas
farmaceúticas norteamericanas, e impidió
en parte dicho acuerdo, pese a la oposición
indignada de todos los demás estados miembro de la Organización