La
fabricación molecular plantea la posibilidad de armas terriblemente eficaces.
Por ejemplo, el insecto más pequeño del mundo mide unos 200 micrones;
esto supone el tamaño plausible de una arma anti-persona desarrollado a
través de la nanotecnología y capaz de buscar y envenenar a humanos
indefensos. La dosis mortal en los humanos de la toxina botulismo es de unos 100
nanogramos, es decir 1/100 el volumen de la arma. Se podría meter hasta
50 billones de aparatos con esta cantidad de veneno en una sola maleta. Esto equivale
a una cantidad suficiente para matar a todos los seres humanos en la tierra.
Con
la nanotecnología, molecular, fusiles de todo tipo serían más
potentes, y sus balas podrían auto-dirigirse. Materiales para la aviación
serían más ligeros y tendrían un mejor rendimiento. Además
estos materiales, fabricados con una mínima cantidad (o nada) de metal
serían mucho más difíciles de detectar mediante radar. Ordenadores
integrados permitirían el control remoto de cualquier arma, y el manejo
asistido más compacto permitiría mejor robótica. Estas ideas
solo rascan la superficie de lo posible.
Una pregunta
importante en este sentido sería si la existencia de armas nanotecnológicas
sería un factor que estabilice o desestablice la situación internacional.
Por ejemplo, según algunas teorías, desde su invención, las
armas nucleares han evitado grandes guerras. No obstante, las armas desarrolladas
a través de la nantecnología no se parecen a armas nucleares. La
estabilidad nuclear se deriva de al menos cuatro factores. El más obvio
es la capacidad de destrucción masiva de una guerra nuclear. Una guerra
nanotecnológica es parecido a corto plazo. La diferencia es que mientras
las armas nucleares tienen un alto coste también después de una
hipotética ataque (contaminación nuclear), en el caso de las nano-armas,
estos daños serían muchos menores.
Las
armas nucleares causan destrucción masiva de forma indiscriminada. Las
nano-armas se podrían dirigir. Las armas nucleares requieren un enorme
esfuerzo tanto de investigación como de fabricación, mucho más
fácil de detectar que la fabricación de nano-armas. Las armas desarrolladas
a través de la nanotecnología molecular se podrían fabricar
de forma más rápida gracias al proceso más rápido
y económico de realizar prototipos. Por último, es difícil
transportar las armas nucleares antes de utilizarlas. En cuanto a las nano-armas,
todo lo contrario. Una carrera armamentística con armas desarrolladas a
través de la nanotecnología resulta más inseguro por las
siguientes razones:
- Mayor incertidumbre en
cuanto a las capacidades del adversario
- Menor tiempo
de respuesta a un ataque
- Mejor capacidad de dirigir
la destrucción de los recursos del adversario.
Además,
sin controles eficaces, el número de países con capacidad para desarrollar
la nanotecnología molecular podría ser mucho más alto que
el numero de países con capacidad nuclear, lo que aumenta el riesgo del
estallido de un conflicto regional.
En un discurso
durante el Congreso Foresight sobre Nanotecnología Molecular en 1995, Admiral David E. Jeremiah, el Vice-Presidente jubilado
y Mando Militar de los Estados Unidos, dijo "Las aplicaciones militares de
la fabricación molecular tienen incluso más potencial que las armas
nucleares para cambiar de forma radical el equilibrio del poder."
Un
trabajo realizado por Tom McCarthy (no
afiliado al CRN) estudia en mayor detalle estas cuestiones. Expone las formas
en que la nanotecnología molecular podría desestabilizar las relaciones
internacionales, reduciendo la influencia y la interdependencia económica,
potenciando la capacidad de atacar objetivos específicos como personas
en vez de fábricas o armas y reduciendo la capacidad de un país
de vigilar sus enemigos potenciales. Al permitir que muchos países tuviesen
capacidad de destrucción global, también podría eliminar
la capacidad de los países más poderosos de controlar el escenario
internacional. Y al hacer pequeños grupos auto-suficientes, podría
fomentar la fragmentación de naciones.