Campo magnético más pequeño del mundo

El sensor de campo magnético más pequeño del mundo: los investigadores estudian el uso de moléculas orgánicas como componentes electrónicos

El futuro desarrollo de las modernas tecnologías de la información requiere mejorar la eficacia de las capacidades informáticas a un coste razonable. En el pasado, la densidad de integración de los componentes electrónicos pertinentes se incrementó de forma constante. Para continuar con esta estrategia, los futuros componentes tendrán que alcanzar el tamaño de moléculas individuales. Los investigadores del Centro de Nanoestructuras Funcionales del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (Karlsruher Institut für Technologie o KIT), en Alemania, y del Instituto de Física y Química de los Materiales de Estrasburgo (Institut de Physique et Chimie des Materiaux de Strasbourg o IPCMS), en Francia, han dado un paso más en la carrera por alcanzar este objetivo.

Por primera vez, un equipo de científicos del KIT y el IPCMS han logrado combinar los conceptos de la electrónica de espín y la electrónica molecular en un único componente que consiste en una sola molécula. Los componentes basados en este principio tienen un potencial especial, ya que permiten la producción de sensores de campo magnético muy pequeños y eficientes para los cabezales de lectura de los discos duros o las memorias no volátiles, con el fin de aumentar aún más la velocidad de lectura y la densidad de datos.

El uso de moléculas orgánicas como componentes electrónicos se está investigando ampliamente en la actualidad. La miniaturización está relacionada con el problema de codificar la información con la ayuda de la carga del electrón (corriente encendida o apagada). Sin embargo, esto requiere una cantidad relativamente alta de energía. En la electrónica de espín o espintrónica, la información se codifica en la rotación intrínseca del electrón, el espín. La ventaja es que el giro se mantiene incluso cuando se apaga el suministro de corriente, lo que significa que el componente puede almacenar información sin ningún tipo de consumo de energía.

Los resultados de los científicos se han publicado en la revista Nature Nanotechnology.

Fuente: Science Daily