Tecnología verde

Según un artículo publicado este mes en Newscientist, ante la evidencia de que los humanos han alterado el clima de la Tierra y el medioambiente, estando todavía lo peor por venir, se ha iniciado una carrera por generar tecnologías que inviertan o ralenticen estos efectos negativos. Algunos ejemplos recientes son:

La generación de energía osmótica: La osmosis, por la cual el agua automáticamente fluye de una disolución débil a una fuerte, es fundamental para la vida biológica. Ahora, el proceso podría generar también electricidad.

Varios investigadores han probado la idea de utilizar una membrana semipermeable para separar agua dulce de agua del mar, y utilizar la presión generada a modo de flujo de agua de una a otra para impulsar una turbina. La presión generada puede llegar a ser de hasta 25 atmósferas. Pero el proceso está plagado de ineficacias y los deltas de los ríos y estuarios, que constituyen las mejores localizaciones, no son buenos sitios para construir grandes plantas de energía.

Ahora, Menachem Elimelech y sus colegas de la Universidad de Yale, en New Haven, han sugerido un diseño alternativo. En lugar de utilizar agua dulce y agua salada, combinan el agua dulce con una disolución de amoníaco y dióxido de carbono en agua. La presión atmosférica osmótica producida puede ser de un orden de magnitud mayor que la que se obtiene con el agua salada. Además, al utilizar depósitos de amoníaco y CO2 ya no es necesario que la planta se ubique en zonas de fácil acceso al agua salada, como los estuarios.

Mantener la diferencia entre las disoluciones requiere únicamente una pequeña cantidad de calor. Incrementar la temperatura a tan solo 40°C es suficiente para evaporar el agua de la disolución de amoníaco-CO2 y mantener su concentración, mientras que evaporar el agua de la disolución de sal es mucho más difícil. A continuación, el agua evaporada se condensa y devuelve a la parte de agua dulce del motor osmótico. El equipo de investigadores sugiere que el calor se podría obtener de procesos industriales, como la fundición de acero o la fabricación de vidrio, o proceder de la energía solar o la geotérmica.

La patente estima que cada metro de membrana podría producir unos 250 vatios de energía eléctrica, en comparación con los 4 vatios que por lo general se producen con una superficie equivalente en una planta asentada en un estuario.

Refinería específica de biocombustibles: el biocombustible, hecho de ácidos grasos de cadena larga derivados de aceites vegetales o grasas animales, tiene un gran potencial como combustible sostenible que podría llegar a sustituir al gasóleo. Sin embargo, producirlo de forma eficaz supone todo un reto, por lo que Christoph Benning, de la Universidad Estatal de Michigan, en East Lansing, sugiere plantar cultivos modificados genéticamente para producir enzimas que aceleren o mejoren la producción de biocombustibles a partir de cultivos para combustibles como el maíz, la soja, etc.

La cosecha de estos “cultivos refinería” se puede mezclar, entonces, con cultivos para combustibles con el fin de disparar y acelerar las reacciones necesarias para producir los ácidos grasos de cadena larga que conforman el biocombustible. Esto supondría que más material vegetal se convertiría en biocombustible, incrementando así la producción por acre.

Auriculares impulsados por los movimientos de cabeza del usuario: los auriculares inalámbricos para teléfonos móviles o manos libres proporcionan al usuario la libertad de desplazarse y seguir conduciendo con seguridad mientras habla por el móvil. Pero la libertad no es total, ya que la batería debe ser recargada con frecuencia y mientras tanto no se puede utilizar.

Ahora, el fabricante estadounidense Plantronics, de Santa Cruz, California, ha diseñado el modo de utilizar el movimiento de cabeza de una persona para recargar la batería del dispositivo. El acumulador de energía consiste en un pequeño volante en un campo magnético que rota cuando la cabeza se mueve, generando una corriente.
Según la compañía el dispositivo debería permitir hablar de forma más o menos ininterrumpida sin necesidad de cales, auque no ha aclarado si el usuario deberá asentir continuamente mientras habla.

Fuente: New Scientist


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