Reparación de Tuberías

Tuberías que se reparan solas

Arreglar fugas en algunas tuberías puede ser complicado y muy costoso. Sin embargo, según un artículo publicado el 21 de diciembre de 2006 en Technology Review, ingenieros de una empresa de Aberdeen, Escocia, han desarrollado una especie de plaquetas artificiales que reparan las fugas en las tuberías de forma rápida y barata, imitando el sistema de coagulación de nuestra sangre cuando nos cortamos.

Estas plaquetas artificiales, que en realidad son pequeños trozos de materiales poliméricos o elastoméricos, se introducen en la tubería, aprovechando el flujo del fluido para transportarlas hacia la fuga. Allí, la presión que hace que el fluido salga hacia exterior por la fuga, amontona las plaquetas en el punto de ruptura, cerrando el escape de fluido, afirma Klaire Evans, ingeniero de marketing y ventas de Brinker Technology, empresa que está desarrollando esta tecnología.

La idea original de las plaquetas fue de Ian McEwan, ingeniero de la Universidad de Aberdeen y director y fundador de Brinker.

El método ha sido probado en unas cuantas tuberías propiedad de BP y Shell. Según Sandy Meldrum, ingeniero de BP, en Aberdeen, esta tecnología se ha utilizado para cerrar una fuga en una tubería de inyección de agua bajo el mar en un campo petrolero cerca de las Islas Shetlan, en Escocia. Lo habitual para arreglar este tipo de fugas es utilizar vehículos por control remoto, pero eso es mucho más caro y complicado. Con la nueva tecnología de Brinker, BP se ahorró cerca de 3 millones de dólares en el arreglo, afirma Meldrum.

Además de abaratar considerablemente los costes, la solución de McEwan se puede adaptar a las condiciones específicas de cada fuga. El tamaño de las plaquetas puede variar de 0,3 a 50mm., con formas que van de discos a cubos. También es necesario adaptar su dureza a cada situación: si se utiliza un material demasiado blando, las plaquetas se deformarán con la presión y serán expulsadas a través del agujero; por el contrario, si el material es demasiado duro, no podrán contener el flujo de la fuga. Pero lo fundamental es que floten se modo que puedan ser transportadas por el fluido, afirma Evans.

Ahora, Brinker pretende obtener los permisos necesarios para empezar a utilizar su tecnología en tuberías de agua. Sólo en Inglaterra y Gales se pierden 3.600 millones de litros de agua al día por fugas en la infraestructura, lo que supone miles de millones de dólares en reparaciones para las compañías de aguas e interrupciones en el tráfico de numerosas carreteras debido las excavaciones.

Fuente: Technology Review