OWL, el lenguaje de ontologias web

La llegada de la llamada “web semántica” que supone para muchos la realización del futuro de Internet está cada vez más cerca, gracias al desarrollo de la infraestructura necesaria para la aplicación a grande escala de las ontologías que forman la base de este gran proyecto, de Tim Berners-Lee, creador de Internet.

Según el servicio de Cordis, IST Results, que informa sobre el estado de la investigación en temas relacionados con Internet y tecnologías informáticas, hoy el lenguaje de ontologías web está preparado para entrar en la última fase de realización de la web semántica.

Las ontologías forman la base de la web semántica porque definen teorías sobre dominios compartidas y comúnes, y permiten que las personas y los aparatos se comuniquen de forma más eficaz. También juegan un papel fundamental en hacer posible el acceso, interoperabilidad y comunicación de contenidos por la Red.

El proyecto WonderWeb IST cuya misión era crear la infraestructura ontológica para la nueva web semántica ha logrado en tan solo tres años todos sus objetivos principales, incluido la estanderización del lenguaje de ontología OWL, el desarrollo del entorno KAON para ingienería de ontología, la creación de la biblioteca digial de documentos sobre ontología y el desarrollo de un marco de modularización de ontología.

Además, se ha logrado desarrollar nuevas técnicas para la anotación semi-automática de sitios web dinámicos y la investigación de técnicas alternativas de razonamiento.

El Lenguaje de Ontologías Web (OWL) supone una recomendación del conocido World Wide Web Consortium (W3C). En palabras del profesor Horrocks, OWL es un “lenguaje de representación del conocimiento descriptivo y basado en logica”.

En un artículo de Scientific American, el propio Berners-Lee y sus co-autores escribían sobre la importancia de OWL con respecto al desarrollo de la web semántica de la siguiente manera:

“Para que la web semántica funcione, es imprescindible que los ordenadores tengan acceso a conjuntos estructurados de información y conjuntos de reglas de inferencia que puedan utilizar para realizar el razonamiento automatizado. Científicos que investigan la inteligencia artificial ya estudiaban estos sistemas antes de que la Web se desarrollara. La representación del conocimiento, así se conoce a esta tecnología, se encuentra actualmente en un estado comparable al del hipertexto antes de la llegada de la Red: es evidentemente una buena idea, y existen algunas demostraciones muy buenas, pero todavía no ha cambiado el mundo. Contiene la semilla de aplicaciones importantes, pero para desarrollar todo su potencial necesita estar conectado a un sistema global único”.

Hoy parece que su sueño está más cerca.


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