Hidrógeno elaborado con almidón

Coches que funcionan con hidrógeno elaborado a partir de almidón

Según un artículo publicado esta semana en Technology Review, utilizando una cocción de enzimas seleccionadas de varios organismos, un grupo de investigadores ha desarrollado un nuevo método para convertir en hidrógeno gas, a baja presión y temperatura, el almidón procedente de diversas fuentes, entre las que se encuentran el maíz o las patatas. Este nuevo método produce tres veces más hidrógeno que el antiguo método enzimático, lo que indica que podría ser útil para abastecer de hidrógeno a los vehículos que funcionen con dicho combustible.

Los investigadores de Virginia Tech, en Blacksburg, del Laboratorio Nacional de Oak Ridge y de la Universidad de Georgia, combinaron 13 enzimas disponibles en el mercado, aisladas de levadura, bacterias, espinacas y músculo de conejo. El trabajo se ha publicado en línea en PLoS ONE, una revista editada por la Public Library of Science. El hidrógeno proviene de dos fuentes: el almidón y el agua utilizada para oxidarlo. Según Y. Percival Zhang, profesor de sistemas biológicos en Virginia Tech, las enzimas favorecen unas reacciones químicas en las que el agua y el almidón se convierten completamente en hidrógeno y dióxido de carbono.

El nuevo sistema produce mayor cantidad de hidrógeno que los anteriores sistemas experimentales que convertían azúcares en hidrógeno, pero la velocidad a la que se produce el gas es extremadamente baja. Según Zhang, esto se debe en parte a que los investigadores utilizaron las enzimas que tenían a mano y no optimizaron el sistema. El próximo proyecto incluirá un análisis detallado de cada etapa del proceso para identificar los pasos que limitan la velocidad.

Por ejemplo, puede que una de las enzimas esté dando lugar a un subproducto que ralentice los pasos posteriores, señala Michael Adams, profesor de bioquímica y biología molecular de la Universidad de Georgia. Los investigadores probarán, por tanto, con otras enzimas o modificarán las actuales para minimizar la formación de subproductos. También buscarán enzimas que pueden funcionar a temperaturas más elevadas con el fin de incrementar la velocidad de producción.

Según Zhang, una de las primeras aplicaciones del sistema podría ser generar hidrógeno para pilas de combustible en dispositivos electrónicos portátiles. El almidón puede ser un modo más seguro de almacenar energía que el metanol, actual opción para estos dispositivos. Sin embargo, calcula que se tardarán entre seis y ocho años en mejorar lo suficiente la velocidad de producción para estas aplicaciones. Por último, espera que su sistema resuelva uno de los mayores problemas de los vehículos impulsados por hidrógeno: llevar suficiente hidrógeno en el depósito como para competir con los vehículos de gasolina.

Fuente: Technology Review