Desarrollo de células madre sin destruir los embriones

Según un artículo publicado esta semana en Technology Review, científicos del ACT, dirigidos por el científico jefe Robert Lanza, han logrado desarrollar cinco líneas de células madre embrionarias sin destruir los embriones a partir de los cuales derivan. Para ello, los investigadores extrajeron una única célula de un embrión en su primera fase, imitando un procedimiento realizado durante el diagnóstico genético de preimplantación (DGP) para determinar si el embrión porta mutaciones genéticas dañinas. A continuación, transformaron dicha célula en una línea de células madre embrionarias, exponiéndola a unos factores químicos que imitan el entorno de desarrollo. Los resultados se han publicado en la revista Cell Stem Cells.

Según Lanza se podría utilizar esta tecnología para incrementar el número de líneas de células madre disponibles para los investigadores. Si la Casa Blanca aprueba esta nueva metodología, podríamos enviar estas células a otros investigadores mañana mismo, lo que efectivamente podría duplicar e incluso triplicar el número de líneas de células madre disponibles en apenas unos meses.

Más del 80% de los embriones biopsiados dieron lugar a blastocitos sanos, una cifra acorde o incluso superior a las presentadas por estudios anteriores tanto para embriones biopsiados como los normales (sin biopsia). Estos resultados son coherentes con el hecho de que han nacido miles de niños sanos tras haberse realizado la prueba de DGP en clínicas FIV de todo el mundo.

No obstante, todavía no está claro si los médicos acogerían bien la técnica. Cuando el equipo de Lanza publicó sus resultados iniciales en el 2006, los médicos señalaron que, a pesar de la aparente seguridad de utilizar la técnica de la biopsia durante el diagnóstico de preimplantación, es probable que los pacientes de una fecundación in vitro se muestren poco dispuestos a que sus embriones se sometan a procedimiento que no beneficiarán directamente a su propia familia, como es el caso del diagnóstico de preimplantación.

La otra opción sería aplicar la técnica a los miles de embriones sobrantes que languidecen congelados en los bancos de las clínicas de fertilidad (a menudo, los padres generan más embriones de los que utilizan). Se podría realizar una biopsia a estos embriones para extraerles una única célula y, posteriormente, devolverlos a los bancos. Si el uso de estos embriones congelados satisface o no a los que se oponen a la investigación con células madre embrionarias por cuestiones éticas es otra cuestión.

Fuente: Technology Review