Creación de vida artificial

Un paso más cerca de la creación de vida artificial

Según un artículo publicado esta semana en The Guardian, el italiano Giovanni Murtas, del centro de investigación Enrico Fermi de la Universidad Roma Tre, ha dado un paso fundamental para la creación de un organismo vivo a partir de la nada. El brillo verdoso de sus creaciones indica que son capaces de elaborar sus propias proteínas, una capacidad fundamental de todos los seres vivos y vital para todos los aspectos de la vida.

Aunque se trata solo de un primer paso, su logro, publicado en la revista Biochemical and Biophysical Research Communications, supone un gran avance para el nuevo campo de la “biología sintética”, un campo muy controvertido, cuyos defensores pretenden elaborar sencillos organismos a medida a partir de componentes cuidadosamente elegidos; mientras que sus detractores, en cambio, temen el inquietante potencial de la nueva tecnología y consideran que se debería aplicar una moratoria en la investigación hasta haber estudiado debidamente sus implicaciones éticas y tecnológicas.

Uno de los principales exponentes de este campo es el científico Craig Venter, cuyo instituto de investigación espera crear un “organismo mínimo” artificial y hacer mucho dinero con ello. Según él, un microbio productor de combustible podría valer entre 1.000 millones y 3.000 millones de dólares.

El objetivo final de los biólogos sintéticos es crear la forma más eficiente de vida con los mínimos genes necesarios para que el organismo se pueda desarrollar, replicarse y multiplicarse.

Pero los enfoques de los investigadores apuntan en dos direcciones radicalmente diferentes. Mientras que el equipo del Dr. Venter sigue un enfoque descendente, partiendo de una de las formas más simples de vida celular (la bacteria Mycoplasma genitalium) y separando cada uno de sus 482 genes para observar su efecto sobre el organismo, el Dr. Murtas y Pier Luigi Luisi siguen un enfoque ascendente, que según Tom Knight, experto en biología sintética del MIT, es el que podría permitir la creación de un ser vivo a partir de materiales totalmente inertes.

El avance del equipo italiano consiste en haber elaborado una especie de células sencillas que son, básicamente bolsas hechas de membrana adiposa que contienen 36 enzimas y ribosomas purificados, componentes microscópicos comunes a todas las células que traducen el código genético en proteínas. El equipo eligió una proteína verde fosforito que se encuentra en las medusas porque es fácil ver a través de un microscopio cuándo se ha creado la proteína.

El Dr. Murtas es consciente de que estas bolsas de enzimas están muy lejos de constituir una célula totalmente funcional, pero supone un importante punto de partida: ser capaz de elaborar proteínas es fundamental para que la célula adquiera nuevas funciones. Sin embargo, lograr que desarrollen la capacidad de crecer, dividirse en células hijas correctamente y replicar el ADN es un reto mucho mayor.
El Dr. Murtas está trabajando ahora en la elaboración de células con capacidad de división. A medida que la célula crece, el equipo espera que llegue un punto en que sea demasiado grande y dé lugar a un par de células hijas.

Fuente: The Guardian Science


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