Witold Lutoslawski

Desde hace algún tiempo soy una especie de fan de este compositor, pianista y director de orquesta polaco. Tengo el recuerdo de haber asistido al menos a un concierto que realizó en el Barbican Concert Hall de Londres, en la década de 1970. Formaba parte de una serie corta vinculada con un compositor consolidado cuyo nombre he olvidado. Recuerdo a un hombre alto y más bien serio, diferente al de sus mejores fotos en Internet, y la música que era densa y exigía mucha atención, pero mostraba destellos de una melodía atractiva, reflejando su interés por la música tradicional de su tierra natal. Tengo tres de los veinte CDs aproximadamente que grabó con Naxos, un compañía conocida por honrar a los compositores contemporáneos, desatendidos por otras compañías. A menudo vuelvo a escucharlos con mucho gusto.

Al parecer, desarrolló una técnica de composición, a finales de la década de 1950, que consistía en crear armonías a partir de pequeños grupos de intervalos musicales. También utilizó lo que ha llegado conocerse como procesos aleatorios, permitiendo a los músicos organizar fragmentos de música en una serie de diferentes secuencias posibles en las que la coordinación rítmica de las partes está sujeta a un elemento de azar. Podría ser pícaro en la elección de la notación de sus obras.

Su segunda sinfonía tiene sólo dos movimientos, el primero se llama “Hesitant” (vacilante) y el segundo “Direct” (directo), que al final puede ser así, pero tras un comienzo casi silencioso, le lleva tiempo llegar allí. Su concierto para piano y orquesta tiene cuatro movimientos y, de manera bastante apropiada, están numerados como I, II, III y IV. Con frecuencia utiliza el término “ad libitum”, que significa “para su deleite”.

Durante la II Guerra Mundial, tras escapar de los invasores alemanes, se ganó la vida tocando el piano en los bares de Varsovia. Después de la guerra y la ocupación soviética de Polonia, se esforzó decididamente por mantener su integridad artística. En la década de 1980, apoyó el movimiento “Solidaridad” y se opuso implacablemente a las ideas del realismo socialista. En 1954, el clima de opresión musical llevó a su amigo y compañero compositor e intérprete Andrzej Panufnik a desertar hacia el Reino Unido, pero a pesar de una creciente reputación internacional como compositor y director de orquesta, Lutoslawski se mantuvo fiel a sus raíces polacas.

Si no se está familiarizado con este compositor, Naxos (8.553423), que incluye las interesantes Variaciones de Paganini y su tercera sinfonía, podría ser una buena introducción; o ‘Lo Mejor de Lutoslawski”, una recopilación de algunas de sus obras (Naxos 8.556692).

B.R.

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  1. Joel Lo Observador 4 años ago

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