El Concertgebouw

Acabamos de volver de una visita a Ámsterdam, para mi fue una visita nostálgica porque es una ciudad de las que he visitado varias veces durante los años 70 y 80. Esta visita fue para ver un concierto en el Concertgebouw interpretado por mi orquesta favorita – la orquesta sinfónica de la ciudad de Birmingham (el CBSO) además más de ver mi cuñada que vive en Holanda. El CBSO esta haciendo una gira Europea y tenían conciertos en Madrid y en San Sebastian en la misma semana.

La orquesta – como muchas otras en este año que es el 150 aniversario de Mahler va a interpretar todas las sinfonías de este compositor y el programa de en Ámsterdam término con una interpretación eléctrica de su primera sinfonía llamado Titán. Fue compuesto entre 1884 y 1888 esta obra necesita una orquesta excesivamente grande. Se puede detectar pistas en esta sinfonía de las obras que iba a componer Mahler mas adelante, productos de una mente original y fértil.

Como he mencionado antes, el director del CBSO permanente, Nelsons, prácticamente se hecha hacia la orquesta cuando dirige – su energía en el escenario daría vida a cualquier música. No solo dirige sino vive en ella. Fue una interpretación dramática y hermosa de las obras compuestas en al inicio de la carera de Mahler además tenia el beneficio de los acústicos de esta auditorio tremendo. El publico se levanto aplaudiendo – algo común en este lugar – hubo una gran ovación para esta interpretación maravillosa, la orquesta mostrando su mejores habilidades.

La primera parte del concierto fue dedicado al tercer concierto de Rachmaninoff. Tengo una grabación de esta obra interpretado por el solista Nikolai Lugansky. Leí una critica de un concierto reciente en el auditorio Queen Elizabeth Hall en Londres unos días antes en el cual Stephen Pritchard se refiere a su ‘técnica consumado’ que le permite tocar el piano como si estuviera limpiando unos migas de pan del teclado. Toco como si fuera sin esfuerza aunque hay una pasión enorme detrás de sus interpretaciones especialmente durante esta ocasión. Fue una representación memorable sobre todo en el último movimiento y con la sinfonía Lugansky obtuvo una ovación de pie que le conmovió a tocar un bis.

Fue una noche maravillosa y un privilegio poder estar presente.

B.R