Un semental
es capaz de oler a una yegua en celo a una distancia de 800 metros. La tarjeta
de presentación de los caballos es su respiración ya que para relacionarse
entre ellos, se exalen mutuamente, conociéndose a partir de ese momento.
En cuadras británicas, cuando llega una yegua nueva,
es presentada a la líder; dependiendo de cómo sean sus exalaciones, se
sabrá si cabe la posibilidad de que se peleen por el liderazgo o no.
Su
vida está formada de tal manera que el olfato sea esencial. La orina y
los escrementos son verdaderos estamentos para otros caballos, en el sentido de
la sexualidad y territorialidad.
Aún así,
los caballos aborrecen el olor a muerte. Muchas veces, un caballo se para en seco,
rehusando pasar por una dirección al oler a un cadáver. Su instinto de
defensa le dice que donde hay muerte, es probable que haya depredador.
Antiguamente, eran usados para saber
si el agua o alimentos eran venenosos.
Relacionado
con otros sentidos, cuando huelen algo, también lo miran y saborean recordando
estas sensaciones incluso durante años.