La
sociedad de la información no es algo que pueda reducirse a una Ley, tal
como algunos gobiernos parecen asumir. Aunque haya muchos aspectos que demanden
una regulación como el comercio electrónico, la seguridad... Otros
como la brecha digital exigen de un compromiso y una posición gubernamental
más activa. Con este primer documento iniciamos una reflexión demandada
por los europeos. LA SOCIEDAD DE
LA INFORMACIÓN COMO ESTRATEGIA, ECONÓMICA, POLÍTICA Y SOCIAL:
Una nueva era
La influencia de la era digital en la sociedad
actual sobrepasa cualquier referencia en la historia de la información.
No se trata de una tendencia consumista más. Las voracidades consumistas
plantean hábitos, la sociedad de la información también,
pero con repercusiones más amplias. Quizás su impacto se refleje
en la conformación de una sociedad postcapitalista que influye en las personas
de una forma muy diferente a la mcdonalización. Quizás
no deberíamos analizar tanto a dónde se dirige, las repercusiones,
la tercera ola, la tecnología y sus avances... Sin duda viene para quedarse
y averiguar como ha influido es importante, pero precisar sobre su propia capacidad
de desarrollo y su capacidad endógena de avanzar también. Puede
hablarse de una vertiente del consumismo más, pero puede y debe acometerse
su capacidad para incrementar en todos los órdenes la atención al
ciudadanos, sus derechos y sus obligaciones apoyado con poderosas herramientas
de comunicación. Hay otras sociedades en nuestros días que
están intercaladas o superpuestas: la sociedad mediática, del espectáculo,
de la televisión... en una galaxia social cada vez más compleja
en sus estructuración, diagnóstico y síntomas. Las implicaciones
para nuestro siglo XXi son importantes. No basta con una cibersociedad informatizada
o con planes gubernamentales tipo info xxi, incapaces de comprender el
alcance de esta revolución y que reducen su acción a una convenida
publicidad mediática. Nuestros hijos, los adolescentes de
hoy, nos muestran ya cómo incide... Algunos hábitos nos gustan más
otros menos. Pero si los niños la reciben como una vertiente de la opulencia,
algo se está haciendo mal. La sociedad de la información debe tener
como pilares amplias reformas en la educación y en los propios métodos
educativos que una buena parte del profesorado se resiste a asumir. El aporte
de la globalización debería llevar consigo el acceso real, fácil
y gratuito a toda la población del planeta. También para la
sociedad democrática empieza una nueva era que afecta y es afectada más
allá de las predicciones de los economistas liberales. La
sociedad de la información en España
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