Bueno,
hoy en día se utiliza la palabra nanotecnología para describir dos escenarios distintos. El significado más amplio es trabajar a nano escala, generalmente para mejorar materiales existentes. Este
tipo de nanotecnología se está desarrollando ya en muchos países,
y realmente no plantea nuevos problemas. Aunque su desarrollo incluye cuestiones
importantes como la posible toxicidad de nuevos productos, por ejemplo, estos
son problemas con los que la Ciencia ya cuenta con la capacidad y experiencia
necesarias para afrontar.
El segundo tipo de nanotecnología, el verdadero
significado, trata de construir productos desde abajo hasta arriba, molécula
por molécula. Todavía no hemos llegado a este punto, y probablemente
pasen desde 15 hasta 20 años hasta que este tipo de nanotecnología
esté entre nosotros. Esta nanotecnología es la que supone una auténtica
revolución. Traerá consigo un nuevo conjunto de cuestiones, porque
se trata de todo un nuevo concepto de fabricación que afectará a
todo tipo de empresas en todos los sectores de nuestra economía. La nanotecnología
molecular podrá plantear, o resolver, problemas medioambientales, económicos
o de salud.
La principal preocupación que surge con la nanotecnología
es su potencial para ser utilizada en la construcción de una nueva generación
de armas. Si los países optasen por armar a sus ejércitos con esta
tecnología, correríamos el riesgo de entrar en una nueva carrera
de armamento. Una carrera de armas nanotecnológicas sería mucho
más inestable que la anterior carrera de armas nucleares que se trataba
de una carrera con armas de destrucción mutua. Es decir, si una nación
con armas nucleares atacase a otra con la misma capacidad, la otra se defendería
atacando también con armas nucleares, y las dos acabarían destruyéndose.
Pero la nanotecnología molecular permitirá el desarrollo veloz,
la mejora rápida y el transporte inmediato de las armas, y por lo tanto
una carrera de armas de nanotecnología podría ser imposible de controlar
y, en consecuencia, mucho más peligrosa.
Así que, dada la
situación y volviendo a la pregunta original, ¿que pueden hacer
los gobiernos hoy? Lo primero es aprender sobre y familiarizarse con ambos tipos
de nanotecnología. Comprender que la nanotecnología recoge a un
gran conjunto de campos y tiene distintas definiciones. No existe una respuesta
fácil a su pregunta, pero sobre todo es importante que los líderes
políticos sepan de qué se trata la nanotecnología y cuándo
llegará, que empiecen ya a aprender y a preparar su país. El tipo
más importante de nanotecnología es la fabricación molecular,
porque tendrá la capacidad para producir una gran cantidad de nuevos productos
de forma muy rápida, lo que afectará a todo tipo de empresas que
fabrican productos tradicionales. Esto podría tener impactos importantes
sobre la economía, y por lo tanto es imprescindible hacer planes a priori.
Buscar soluciones en el último momento no es una opción viable.
Hasta
ahora ha habido muy poco debate sobre estas cuestionas a nivel internacional,
al contrario, solo estamos empezando ahora a hablar. Una organización llamada
el Internacional Risk Governance
Council, con sede en Suiza, está intentando diseñar un marco
que permita discutir a nivel internacional sobre cuestiones de alto riesgo, y
la nanotecnología supone su prioridad en estos momentos. CRN trabaja con
ellos para fomentar este debate porque siempre hemos creído que la nanotecnología
llegará a cruzar fronteras. Será muy fácil hacer contrabando
con la nanotecnología así que, en nuestra opinión, lo mejor
sería crear una organización parecida a la Agencia
Internacional de Energía Atómica, con el fin de ofrecer un marco
que permitiese a los países desarrollando nanotecnología a acordar
normas de aplicación, organizar inspecciones de desarrollo de armas etc.
Será necesario firmar tratados internacionales y los gobiernos deberían
empezar a pensar y hablar sobre esto lo antes posible, en vez de dejarlo hasta
que sea demasiado tarde.
<< Volver
a la entrevista con Mike Treder
|