The Copyright Wars de Peter Baldwin: el enfrentamiento entre dos leyes de Propiedad Intelectual

Fuente: wikipedia.com



Peter Baldwin, profesor de historia en la universidad de California (Los Ángeles), es el autor del libro The Copyright Wars: Three Centuries of Trans-Atlantic Battle (La guerra del copyright: tres siglos de batalla transatlántica). El libro habla del enfrentamiento entre dos leyes de propiedad intelectual: las diferencias filosóficas entre las leyes de Propiedad Intelectual en Reino Unido y Estados Unidos.

Editorial: Princeton University Press
Páginas: 535 páginas
Precio: 35$ (Amazon.com)

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Si alguna vez apareciera Godot, es muy poco probable que fuese una mujer.

 Samuel Beckett era conocido por sus acotaciones teatrales, que rozaban la pedantería, y su rechazo a que una mujer interpretase el papel de Estragon o Vladimir.  “Las mujeres no tienen próstata”, decía, justificando así por qué Vladimir, que estaba constantemente orinando, sólo podía ser interpretado por un hombre. Es probable que cualquier director que intente representar la obra con un reparto femenino sea demandado por infringir los derechos de Beckett.

Esta historia resume la tensión central del libro “The Copyright Wars” de Peter Baldwin: ¿a quién pertenecen más las obras intelectuales: a quien las crea o a la sociedad?  ¿Se debe permitir que un autor explote sus obras indefinidamente y decida también cómo se representan?  ¿o incluso los mismos artistas como Beckett son enanos a hombros de otros gigantes intelectuales? Esto último implicaría que sus obras no tardarían en convertirse en un bien común de la sociedad para que otros pudieran crear a partir de ellas. Una posición obstaculiza la creatividad cultural y la otra no es muy alentadora para los autores.

Aunque son muchos los que antes que Baldwin han debatido sobre dicho equilibrio y qué habría que hacer para conseguirlo,  él es el primero en profundizar, a veces incluso demasiado, en las diferencias que existen entre la legislación sobre los derechos de autor en Estados Unidos y en Europa continental y cómo se ha desarrollado.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, Europa optó por lo que Baldwin llama “los derechos de autor”.  Basada en el romanticismo y en la idea de los derechos humanos, el principal objetivo de la legislación europea ha sido proteger a los autores.  Si éstos reciben un buen trato, la sociedad se acaba beneficiando.  Los derechos de los autores son inalienables, incluso si las obras son por contrato, es decir, si las crean como parte de un trabajo.

Sin embargo, en EE.UU la noción de los derechos de autor considera la cultura más como una materia prima.  La constitución de los Estados Unidos recoge los derechos de autor como un premio o recompensa que se otorga a los autores durante un tiempo limitado para así fomentar su creatividad. No obstante, en los últimos años EE.UU ha seguido el ejemplo de Europa y ha extendido los plazos de copyright hasta 70 años después de la muerte del autor. (En 1998, Disney y otros estudios consiguieron que se aprobara una ley que extendía el plazo del copyright de las películas a 95 años, lo que se conoció como “la ley Mickey Mouse”).

Baldwin deja claro cual es su postura. Critica los “derechos morales” de Europa que permiten que los autores decidan cuándo y cómo se publica una obra.  Lamenta el hecho de que Estados Unidos haya abandonado su “visión del copyright como un monopolio limitado concedido a los propietarios de los derechos principalmente para fines de uso social” y parece contento de que “la generación de nativos digitales haya perdido el respeto a” los derechos de los autor.

La industria tradicional ya se ha apresurado a señalar que  el análisis global de Baldwin es demasiado parcial y vuelve a la carga: “si se continua expropiando a los autores mediante las redes de intercambio de ficheros y machacando digitalmente sus obras hasta el punto de que no poder identificar su autoría, puede que los derechos morales adquieran importancia.  Aún así, merece la pena leer “The Copyright Wars”.

El libro recuerda a los lectores que, aunque en la actualidad muchos de los temas de copyright están relacionados con las nuevas tecnologías, estos están muy arraigados a la historia y la cultura. Además, ofrece una estupenda recopilación de anécdotas sobre los derechos de autor.  Un gran ejemplo es el de la discográfica del compositor John Cage la cual “ha recaudado derechos por su obra muda 4’33” (Cuatro, treinta y tres minutos de silencio) y ha amenazado a intérpretes de otras composiciones mudas por violar los derechos de su silencio”.

Fuente: http://www.economist.com y otras fuentes


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