Ropa inteligente

Los tejidos inteligentes resultan muy atractivos. Tanto para soldados como para médicos, disponer unas prendas de ropa que se adapten a condiciones cambiantes puede proporcionar niveles regulables de protección ante cosas como microbios, agentes químicos y radiación. Los fabricantes comerciales ven un gran potencial en la ropa que brilla, no se arruga o evita el olor corporal. Ya se pueden fabricar materiales que hagan algunas de estas cosas, pero todavía son muy voluminosos, rígidos o complicado para su uso práctico; por lo que el objetivo es fabricar un material ligero y fácil de tejer pero que también sea muy duradero y, con el fin de transmitir información, que sea capaz de conducir la electricidad.

Un equipo de investigadores dirigido por Nicholas Kotov, ingeniero químico de la Universidad de Michigan, ha desarrollado un método con el que se podría hacer esto recubriendo hilos de algodón con nanotubos de carbono. Estos tubos son moléculas de carbono cilíndricas con una sola fila de átomos y están considerados uno de los nanomateriales más versátiles disponibles debido a su resistencia mecánica y sus propiedades eléctricas.

Los compuestos de nanotubos se fabrican a menudo en láminas o estructuras sólidas, aunque las versiones flexibles, como las películas eléctricamente conductoras y los tintes electrónicos, se pueden preparar a partir de disoluciones de nanotubos diluidas. Algunos dispositivos electrónicos, como las pantallas de emisión de campo (FED) de algunos monitores planos, están hechos e hilos de nanotubos. Pero tejer estos hilos, que pueden tener apenas la milésima parte de un milímetro de grosor, es complicado y caro. De ahí que aumentar su escala para fabricar prendas de ropa con propiedades eléctricas no se ha considerado práctico.

Sin embargo, el Dr. Kotov y sus colegas han informado en Nano Letters acerca del desarrollo de un sencillo proceso para recubrir hilos de algodón estándar con nanotubos de carbono. Al ser mucho más gruesos que los hilos de nanotubos, estos hilos se pueden tejer con más facilidad.

Fuente: The Economist