Riesgos de nanopartículas para la salud

Según un artículo publicado el 13 de abril de 2007 en EETimes.com, científicos de la Universidad de California en San Diego y el Veterans Affairs Medical Healthcare System en La Jolla, ha concluido recientemente que las nanopartículas magnéticas pueden constituir un riesgo para la salud.

Sus experimentos han revelado que las partículas de óxido de hierro de menos de 10nm de diámetro atrofian el desarrollo de las células nerviosas. Paralelamente, otros experimentos in vitro del National Institute of Standards and Technology (NIST) han concluido también que los nanotubos de un largo inferior a 200nm interfieren con las células pulmonares de los humanos.

Por ello, ambos grupos han hecho un llamamiento para que se realicen pruebas con animales que permitan no sólo evaluar los efectos tóxicos de los nanomateriales en los organismos vivos, sino también identificar los tipos de nanomateriales más tóxicos.

Actualmente, la National Science Foundation (NSF) invierte casi 10 veces más en el desarrollo de nanomateriales que en investigaciones para prevenir sus efectos tóxicos. “Queremos que se incrementen las inversiones en estudios como el nuestro, que intenten determinar qué tipos de nanomateriales son más tóxicos y cómo se puede evitar esta toxicidad”, señala Shunho Jin, profesor de ciencias de los materiales de la UCSD.

Las nanopartículas de óxido de hierro se están probando en todo el mundo para mejorar las imágenes obtenidas por resonancia magnética y para eliminar las células cancerosas. Inyectando nanopartículas de óxido de hierro en los humanos antes de realizar una MRI, se mejora el contraste de la imagen obtenida; en cuanto al tratamiento del cáncer, consiste en calentar las nanopartículas inyectadas con un campo magnético externo, basándose en la teoría de que las células cancerosas se pueden eliminar más fácilmente con calor que las células normales.

“Hay miles de grupos en todo el mundo intentando utilizar nanopartículas magnéticas para todo tipo de bio y nanotecnologías”, señala Jin. El problema está en que todos ellos “tienden a presuponer que las nanopartículas de óxido de hierro son un material biocompatible, mientras que nuestro estudio indica que no lo son”.
“Hemos descubierto que, incluso en cantidades moderadas, afectan negativamente a la interacción y transmisión de señales de las células nerviosas entre sí”, añade.

Fuente: eetimes