NEMS. La próxima revolución en la miniaturización

Imaginemos que está apunto de ponerse el sol en una ciudad en Oriente Medio. La visibilidad que proporciona la luz del día ha llegado a su fin y un solitario soldado empieza a ser consciente de la incertidumbre que trae la noche. Ahora, imaginemos que el soldado parpadea y activa una lente de contacto especial que le permite ver una imagen cristalina de los alrededores tras él. Un segundo parpadeo y puede ver lo que está delante de él y así sucesivamente.

Una lente de contacto, sí, una lente de contacto con el mismo aspecto, el mismo tacto e igual de flexible que una lente de contacto común. Pero que lleva incrustada en su interior una pantalla invisible de nanocables de alta densidad, formada por una matriz de nanoLEDs y un conjunto de productos electrónicos de comunicación inalámbrica. La lente de contacto está en constante comunicación con una red dispersa de sensores de imagen terrestres y el centro de comando del soldado.

Imaginemos miles de microcámaras dispersas enviando por bluetooth información a las lentes de contacto. A continuación, imaginemos otro tipo de pantalla de un material similar al plástico, ligeramente más grande que un punto al final de una frase y que se encuentra oculta cosida en el interior del ojo; un dispositivo de comunicación vital que el soldado sabe que estará siempre con él, incluso si es capturado por el enemigo. El dispositivo se convierte, así, en un sistema de comunicación que lo mantendrá al tanto, en todo momento, de la información que necesita y le permitirá saber que la ayuda está en camino.

¿Cómo es posible? Es posible gracias a los NEMS o sistemas nanoelectromecánicos, potentes sistemas integrados que contienen piezas con nanotecnología; unas piezas o subsistemas tan pequeños, con tantas capacidades y tan fiables que nos atrevemos a imaginar casi lo imposible. Los NEMS son una tecnología emergente. Constituyen el amanecer de una nueva era.

Fuente: Nanomagazine