Las distintas categorías de los nanoalimentos

Los nanoalimentos se dividen en cuatro categorías. La primera –y la más obvia– es el uso de la nanotecnología directamente en un alimento que comemos; la segunda, son los suplementos que utilizan la nanotecnología; y las dos últimas categorías, que son similares, las constituyen las cosas que no comemos y que utilizan nanotecnología: el envasado de alimentos y los utensilios de cocina.

En esos casos, ¿se ingieren o no las nanopartículas? Y, ¿es segura en todos los casos?

En general, los nanoalimentos son un área de misterio para todos. No sabemos si son seguros, no sabemos cuándo y dónde podríamos estar comiéndolos y no sabemos cuando la FDA decidirá que es hora de regularlos.

Tal vez la mejor fuente de información sobre la nanotecnología, el Proyecto de tecnologías emergentes del Woodrow Wilson Center, mantiene una base de datos de productos de consumo de todo el mundo utilizan la nanotecnología. en cuanto a alimentos, enumeran sobre todo suplementos, además de diversas aplicaciones en el envasado de alimentos (por ejemplo, en los envases de las hamburguesas de McDonald’s o las botellas de cerveza de plástico), algunas aplicaciones en utensilios de cocina y casi nada sobre comida.

Sin embargo, otras fuentes, tales como la reciente noticia de AOL escrita por Andrew Schneider, apuntan a unos usos mucho más comunes de la nanotecnología en los alimentos.

Como consumidores, saber que nuestra comida pueda contener nanotecnología sin que esté indicado en ninguna etiqueta resulta, en una palabra, aterrador. Los seres humanos corremos riesgos todos los días, pero nos gusta saber cuáles son esos riesgos, evaluarlos y, finalmente, optar por arriesgarnos.

Fuente: Food safety