Murcia, la región de la laguna

Con esa costumbre mía de llevar siempre una canción o música en la cabeza mientras leía el periódico estaba canturreando mentalmente aquella de Jorge Negrete que dice ‘Guadalajara en un llano, México en una laguna’, al tiempo que detuve la vista en un despacho de agencia por el que se nos hace saber que nueve investigadores del Comité Científico del Mar Menor denuncian que en la última reunión de este órgano no se presentaron determinados informes sobre “la laguna”. Y me dije ‘ya está aquí el latiguillo’.

Sí, ya sé que, desde hace mucho, se emplea la palabra ‘laguna’ para no repetir ‘Mar Menor’, sin embargo no se repara en la reiteración cuando se trata de ‘la laguna’, expresión que en la misma nota de prensa se utiliza hasta tres veces seguidas, con lo cual ya no sé si las playas en las que me he bañado desde pequeñito son de una laguna o de mi querido ‘Mar Menor, mar azul’, que cantábamos los niños en Los Nietos. Yo creo que el Mar Menor es, eso, un mar pequeño, no una laguna porque no está rodeada de tierra por todas partes ya que, de siempre, el Mar Menor ha tenido dos salidas-entradas al Mediterráneo por los canales de Marchamalo y El Estacio.

Precisamente cuando este último se ensanchó y dragó para que pasaran barcos de mayor calado, se contribuyó a alterar el ecosistema del Mar Menor cuya perturbación estamos padeciendo, –y denunciando– desde decenios atrás durante los que perdió superficie por arrastre de sedimentos; se contaminó de nutrientes procedentes de la agricultura; de los vertidos de aguas residuales, que se agudizaron con la descontrolada proliferación urbanística; de las embarcaciones a motor… un cúmulo de despropósitos típicos de la cortedad de miras, del pan para hoy y hambre para mañana, consentidos por las autoridades de la cosa que cedieron a la depredación constructora.

Y esto sí que es una gran laguna: la amnesia hacia la región murciana y sus gentes, algunas de éstas, por cierto, colaboradoras por acción u omisión.

La Guadalajara española luce en un llano y Murcia es una laguna en la memoria de los gobernantes estatales, un hueco en el manuscrito de los programas de gobierno. Que la ministra de Agricultura, vallisoletana ella, conteste a la demanda de agua de los agricultores murcianos diciendo tres veces que en Castilla y León no se está regando y en Murcia sí, es un despropósito inaceptable, otra laguna (esta va a ser de ignorancia) que merece un cargo más adecuado a sus conocimientos: La Federación de Patinaje, mismamente. Y que encima quiera hacer pagar a los agricultores del Trasvase  un canon de 12 millones de nada por un agua que no se recibe, tampoco es un resbalón minino, por no hablar de los continuados retrasos en la llegada del AVE, las reticencias sobre el Corredor Mediterráneo y el largo etcétera que culmina con la construcción de un aeropuerto cinco años ya a la espera de su primer vuelo.

El presidente de la patronal resumió la situación calificándola acertadamente de “tomadura de pelo” y expresó el “hartazgo” que provoca este escenario, a lo que el presidente regional respondió que si a los empresarios les frustra a él le enfada y aseguró que “no va a permitir que los murcianos sigan teniendo menos oportunidades”.

Veremos.

De momento los Presupuestos Generales del Estado ­–que es donde se demuestra el cariño­– llevan tres años consecutivos reduciendo inversiones en la Región de Murcia, lo que nos permite decir que sigue siendo una laguna en la memoria de los gobernantes.

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