¡Este no es ‘mi’ Pepe!

Leo calificativos referidos al presidente del Consejo de la Transparencia de la Región de Murcia y no salgo de mi asombro. ¿Es el mismo Pepe Molina que yo conozco?

[A continuación tomo prestado el estilo ‘zarabandero’ de García Martínez y recurro a su lector impertinente.]

–A ver, oiga ¿cómo se va a equivocar de persona si ha dicho su nombre y su cargo? Así que… venga, al grano ¿a qué se debe su asombro?

–A que le llaman mentiroso, chapucero y unas cuantas lindezas más. Por ejemplo el portavoz del PP, Víctor Martínez, ha dicho que a Molina “lo pillaron con el carrito del helado” porque “entregó en la Asamblea Regional un informe manipulado y merece ser reprobado”. O sea que también le llama ‘tonto el haba’.

–Eso lo dice usted.

–Lo digo yo porque hay que ser tonto de toda tontuna para manipular un informe y entregarlo a quien lo va a descubrir de inmediato, porque resulta que Martínez está en el Consejo de la Transparencia y en la Asamblea Regional.

–Visto así…. ¡muy bobo hay que ser!

Bueno, pues Martínez ha aprovechado el error para decir que Molina ha pasado “de adalid de la transparencia a manipulador chapucero”. ¡Hombre! Y ya sé que los portavoces políticos, por lo general, cobran por meterse con el adversario pero… ¿es Molina el adversario? Tendrán que explicar por qué.

El José Molina que yo conozco es un señor octogenario (últimamente algo delicado de salud) de trayectoria personal y profesional intachable, que está librando la batalla de las ideas con el objetivo de que nuestra sociedad sea más participativa y los dineros públicos más transparentes y, contrariamente a personas que, como Martínez, están cobrando del erario público desde bien jovencitos, Molina no percibe ni un céntimo por la presidencia del Consejo ni aspira a quitarle el puesto a nadie. Más reprobable parece que el joven Martínez tenga el descoco de tratarle con esa ligereza, en vez de respetar, y hasta loar, el ejemplo que representa que un hombre de valía entregue, gratis, su experiencia, conocimientos y esfuerzo para ayudar a la buena gobernanza.

Espero, deseo y confío en que la consejera de la cosa, Noelia Arroyo, ponga un poco de orden.