Pau Casals

Después de este esbozo de los compositores españoles, ahora podemos considerar los intérpretes españoles de música clásica, y el primero sin duda debe ser el gran maestro violonchelista, Pau Casals.

A lo largo de su vida respetado y querido en todo el mundo, Casals nació en El Vendrell, Cataluña. Le fascinó desde muy joven el violoncelo y se convirtió en el exponente más importante de su generación de este instrumento. En 1893 Isaac Albéniz le escucho tocar en una cafetería y le entregó una carta dirigida al secretario privado de la Reina Madre Cristina quien le concedió una beca real para estudiar en Madrid.

Su convirtió en un brillante violonchelista (especialmente brillante en la música de Bach), maestro y solista con las orquestas de mayor prestigio y director. Sus interpretaciones llenas de sentimiento se hicieron legendarias. Como tantos otros músicos de su generación, Casals era republicano (a pesar de la conexión con la Reina Madre) y se opuso tanto al régimen de Franco que terminó dejando España primero por Francia y luego San Juan, Puerto Rico. Juró no volver a su país nativo hasta que la dictadura desapareciera, pero se murió a los 96 años, justo antes de que esto ocurriese. El Rey Juan Carlos le condecoró de forma póstumo tres años después.

Pablo Casals fundó el Festival de Prades en 1950 y fue su director hasta 1966. El año siguiente inauguró otro Festival en San Juan de Puerto Rico, ciudad natal de su madre. Entonces tenía 80 años y, tras una vida amorosa muy colorida, se casó con una de sus jóvenes alumnas, Marta Montel.

Casals grabó muchos discos, algunos con el famoso trío que formó con Jacques Thibaud y Alfred Cortot, algunos de los cuales todavía están disponibles. Se televisaron varias de sus famosas clases en los años sesenta.

El crítico musical británico W.J.Turner le escuchó tocar en Viena en 1913 y escribió después: ‘su interpretación…. es una de esas cosas raras que puede ocurrir una sola vez en toda una vida… Podrían pasar siglos hasta que alguien toque como él de nuevo. Es un tipo extraño, solo tiene unos 30 años, toca con los ojos cerrados y prácticamente todo el tiempo, cada nota, cada pausa y cada color de tono se refleja en su cara. Escucharle mover su arco es toda una revelación”

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